El penúltimo raulista vivo

El Parkinson de Mohamed Ali

"Flota como una mariposa y pica como una avispa". Aquella fue una de las frases que había hecho famosas Mohamed Ali, ex campeón mundial de los pesos pesados y probablemente el mejor boxeador de todos los tiempos. Pero ahora, retirado de los cuadriláteros desde hacía tres años, Ali sentía un hormigueo constante y muy molesto en la cara y en los labios, se cansaba en exceso, hablaba con demasiada lentitud (él, que había sido una auténtica "metralleta") y las manos le temblaban ligeramente. Estaba claro que Mohamed Ali había dado infinitamente más golpes de los que había recibido, pero, aún así, en cuanto aquellos síntomas se convirtieron en permanentes, se dio perfecta cuenta de que aquello no funcionaba como era debido. E instintivamente pensó en la enfermedad de Parkinson.
 
Entonces visitó al doctor Stanley Fhan, una autoridad mundial en la materia. Según cuenta el doctor Ignacio Romo en un interesantísimo artículo publicado hace tres meses en El Mundo, Fhan ingresó a Ali durante una semana en el Columbia Medical Center y le sometió a todas las pruebas neurológicas habidas y por haber. "Parkinsonismo", diagnosticó a los pocos días. Fhan estaba íntimamente convencido de que la enfermedad le había sobrevenido a Ali tras todos los golpes recibidos durante treinta años como boxeador profesional, pero Ali, un hombre realmente cautivador, convenció al médico para que no se citara demasiado al boxeo como el responsable de su nueva situación personal.
 
Hace veintidós años ese diagnóstico era irrebatible: parkinsonismo. Por lo tanto resulta especialmente paradójico que quien lo esté rebatiendo ahora mismo sea el propio doctor Stanley Fhan. La revista "Neurology Now" recogía unas curiosas declaraciones suyas en las que podía leerse lo siguiente: "Dudo mucho que el boxeo sea el causante. Siempre pensé en un parkinsonismo postraumático, originado por los golpes recibidos en la cabeza. Pero ya han transcurrido veinte años y la progresión de sus síntomas es continua. Sin duda se asemeja más a la enfermedad de Parkinson clásica". Así que durante veinte largos años se había relacionado la práctica del boxeo con el Parkinson sufrido por Ali, pero ahora, casi un cuarto de siglo después, lo que estaba muy claro pasaba a estar de nuevo demasiado oscuro. ¿Sería razonable pensar que Ali, como miles de enfermos de Parkinson, poseía ya una degeneración neuronal? Por supuesto que sería razonable pensarlo. La respuesta se halla en el tejido neuronal de Mohamed Ali, pero sólo una autopsia de su cerebro podrá sacarnos de dudas. Esperemos que sea dentro de mucho tiempo.
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