El penúltimo raulista vivo

El otro fútbol

Si yo fuera José Mourinho iría ensayando los partidos con diez jugadores por lo que pueda pasar en el futuro. La experiencia reciente nos indica que, ya sea por la frivolidad de un árbitro, el "otro fútbol" al que se refería José Antonio Camacho o, como sucedió ayer mismo, la tontuna de un jugador, (en el caso que nos ocupa, Di María), el Real Madrid suele acabar los partidos con uno menos que el rival. Ante el Rayo Vallecano, que me gustó, la mano tonta del argentino fue una simple anécdota, pero estoy convencido de que contra onces de mayor enjundia, y por supuesto en la Champions, al equipo le habría costado Dios y ayuda sacar adelante el partido en inferioridad numérica. Aún no jugando bien, el Madrid le endosó al Rayito un saco de goles, pero hay comportamientos infantiloides que el entrenador debe corregir.

Hablando del otro fútbol. Estoy pensando con qué portadas saldrían hoy los diarios deportivos y de qué hablarían los programas de radio y televisión si Arbeloa y Ramos le hubieran hecho a Aduriz lo que le hicieron Spahic y Navarro. Sería perfectamente comprensible que Aritz le retirara para siempre el saludo a su ex compañero del Mallorca, un chivato de tomo y lomo, una vergüenza para el fútbol profesional. En la Premier, que es en lo organizativo una Liga bastante más seria que la nuestra, nunca pasaría desapercibido el comportamiento pandillero de estos dos quinquis del Sevilla; aquí pagará el agredido y los macarras se irán de rositas. Mourinho, que pasa por ser el más pillo entre los pillos, no parece haberle cogido todavía el tranquillo al campeonato más teatrero y fingidor de Europa. Afortunadamente Canal Plus captó la escena. Desagradable, muy desagradable. ¿Era a eso a lo que se refería Del Nido cuando habló de "una Liga de mierda"?...

Sobre el Barcelona, 5- Atlético de Madrid, 0 hay poco que decir más allá de que el equipo de Guardiola fue infinitamente superior al de Manzano. Por lo que he podido ver en los resúmenes y palpar entre la afición colchonera, el entrenador atlético se pegó él solito un tiro en el pie sacando de su sitio a Diego y dejando a Turán, la revelación del equipo junto a Falcao, sentadido en el banquillo. Si a la autocensura del técnico de Jaén le añadimos que Messi es de otro planeta y que el árbitro colaboró concediendo un gol, el segundo, que debió ser anulado por fuera de juego, el partido estaba visto para sentencia. Tengo para mí que el desmedido elogio posterior de mi amigo Goyo responde a la necesidad de proteger sus miedos y cubrir sus propias carencias. De haberle hecho el pasillo al Barça B, como sucedió ayer, el Atlético se habría llevado igualmente otra "manita".

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