El penúltimo raulista vivo

El mejor entrenador para el Real Madrid es el que está muerto

Se atribuye habitualmente al General Custer, que crió la fama de la historia, la repugnante y enfermiza frase de que "el único indio bueno es el indio muerto", cuando en realidad la frase la dijo otro General, Philip Sheridan, que cardaba la lana. Sheridan era, claro, un racista y un genocida, un hombre con evidentes problemas psiquiátricos. Actualizada aquella pavorosa frase, y con todas las salvedades y asteriscos que podamos ponerle al asunto, lo cierto y verdad es que, para la inmensa mayoría del periodismo deportivo español, el único entrenador bueno para el Real Madrid es el entrenador que está muerto. Y así comprobamos cómo Miljan Miljanic o Vujadin Boskov, que ya están muertos, pasan a ocupar los primeros puestos en el ranking de los mejores entrenadores del Real Madrid, cuando de ellos se dijeron probablemente barbaridades en vida.

Luis Molowny, Di Stéfano o Miguel Muñoz, tres instituciones del Real Madrid, son hoy constantemente puestos como referencia del entrenador ideal, pero yo recuerdo perfectamente las cosas que se dijeron de don Alfredo cuando entrenó al equipo en 1990, más que nada porque me tocó seguir la información de aquel equipo, y lo que tuvo que aguantar Miguel Muñoz cuando fue seleccionador nacional. Con Del Bosque sucede algo ciertamente extraño porque se le puso a caer de un burro cuando le nombraron entrenador del Madrid, le dijeron de todo menos bonito, y hoy, gracias al Mundial y a la Eurocopa, es el técnico diez para los mismos que le pusieron a parir. Resultaría muy gracioso si no fuera realmente vomitivo.

El mejor entrenador para el Real Madrid es por lo tanto aquel que está muerto y bien muerto, de forma que no creo que Rafa Benítez tenga tampoco demasiada prisa por ser elogiado por el periodismo deportivo español, que tiene trazas de enterrador. El único entrenador que yo creo que romperá la tradición será el portugués José Mourinho, a quien perseguirán hasta la tumba. También es bueno el entrenador que está por venir, por ejemplo Jürgen Klopp. Ancelotti era bueno... hasta que sentó a Casillas, y luego volvió a serlo cuando se filtró que el club quería prescindir de él. Capello no fue bueno nunca, tampoco Heynckes, que ganó La Séptima, ni Hiddink, ni Antic, que fue destituido yendo primero en la clasificación general. No hay entrenador bueno para el Real Madrid ni marido ideal para la hija de mi amigo Germán, que es un pipero de mucho cuidado. Y con esa maldición, no la del entrenador sino la de la prensa, deberá convivir el club blanco... hasta la resurrección del héroe de Setúbal.

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