El penúltimo raulista vivo

El mapa del tesoro de Aragonés

Pellegrini afrontó el otro día de cara el demagógico e insultante debate acerca de Raúl: "si lo pongo es porque lo ordena él y si no lo pongo es porque me lo mandan desde arriba". Pero, con alguna que otra excepción, nadie es tan tonto como para tirar piedras contra su propio tejado: Pellegrini pondrá inevitablemente a Raúl como antes que él lo alinearon Valdano, Heynckes, Capello, Del Bosque, Queiroz, Luxemburgo, García Remón, Schuster o Juande Ramos -y eso sin contar a los seleccionadores- porque el capitán garantiza trabajo y profesionalidad. Pero, aunque esté relacionada de algún modo con ella, no va por ahí la historia de hoy, lo que pasa es que cuando me lío siempre me sale Raúl. Lo que quería decir es que tan demagógico y absurdo como el debate acerca de Raúl me parece el que algunos quisieron destapar con Del Bosque cuando España perdió contra Estados Unidos en la Copa Confederaciones.

A Del Bosque le llamaron porque, mucho antes de ganar la Eurocopa y cuando pintaban bastos, Aragonés dijo que no seguía después de decir que se quedaba y luego añadir que se iba (hay una pieza mítica de El Radiador acerca de eso). Del Bosque aceptó un reto complicado en el sentido de que no es nada fácil sustituir a un seleccionador que ha conseguido el mayor éxito de España a lo largo de toda su historia, y el luisismo, que no perdona y que pasa por la quilla a sus prisioneros, estaba esperándole detrás de la esquina con el mazo para sacudirle fuerte en la cabeza en cuanto la selección perdiera un partido, uno sólo. Entonces surgió un debate tan demagógico e interesado como puede serlo el de Raúl, y ahí es donde están conectadas las dos historias: España perdió porque Del Bosque, que es un entrenador de éxito contrastado, estropeaba con sus ideas lo que había conseguido Luis, del mismo modo que los entrenadores del Real Madrid alinean a Raúl porque el 7 manda mucho. Bobadas.

Yo lo que quiero saber es si la selección que goleó ayer a Bélgica es la de Luis o la de Del Bosque. Iba a decir que me gustaría oír ahora lo que tenga que decir el luisismo acerca del juego de España pero no es cierto, no me interesa en absoluto lo que tenga que decir. Y además es que me lo conozco de memoria: España maravilló en Riazor porque Del Bosque volvió a jugar como Aragonés. Lo que yo, que por supuesto que no soy luisista pero que tampoco soy delbosquista, tengo que decir al respecto es que, aunque no tenga a mano los datos, dudo mucho que la selección española de fútbol haya protagonizado jamás una fase de clasificación para un Mundial tan brillante como la actual: 7 partidos jugados, 7 victorias, 18 goles a favor y 2 en contra. España sólo cometió aquel pequeño error de la Copa Confederaciones y todo se debió a que Del Bosque no siguió el mapa de Aragonés. Mira cómo me río. Me troncho.
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