El penúltimo raulista vivo

El Madrid, motivo de honda preocupación entre sus rivales

La solución del Atlético de Madrid era tan simple que da un poco de rabia haber perdido tanto tiempo: juntar las líneas, apretar arriba y remar en la misma dirección. ¡Si es que no hay más que poner a alguien que sepa en el banquillo para dar con la clave del asunto!... Así que los jugadores se juntaron un poco, presionaron arriba al rival y remaron todos en la misma dirección -y no como había ocurrido hasta la fecha que Agüero y Forlán tiraban hacia el norte, Ujfalusi y Heitinga hacia el sur, López y Perea hacia el este y Franco y Banega hacia el oeste- y el Atlético pasó como un ciclón por Huelva, haciendo bueno de paso el sabio refrán que apunta con acierto eso de que "a entrenador nuevo, victoria segura". Estoy seguro que, de haberlo sabido, Enrique Cerezo habría despedido muchísimo antes a Javier Aguirre. Abel se ha ganado ampliar su contrato una temporada más porque ya me dirán ustedes qué va a poder hacer ahora con el equipo a veinticuatro puntos del líder.

Fíjense si el Real Madrid es grande y universal que de la calidad del juego que practica se muestran hondamente preocupados incluso sus adversarios. Todos exigen más espectáculo y brillantez del vigente campeón. A Gonzalo Colsa, por ejemplo, no le gustó nada que su rival jugara como un equipo pequeño, él esperaba otra cosa. Seguro que los aficionados que se dieron cita en el estadio Santiago Bernabéu también esperaban mucho más. Imagino que a Colsa le habría gustado que el Madrid le metiera cinco goles a su Racing, pero no está el horno para tantos bollos. Yo mismo tampoco acierto a comprender cómo es posible que el Real ganara una Liga jugando como un equipo pequeño (no hay muchas diferencias entre Capello y Juande salvo la nacionalidad) y la siguiente como uno del montón, pero el caso es que lo hizo; puede que sea eso precisamente lo que distingue a un equipo grande de uno realmente pequeño: su capacidad para ganar títulos incluso jugando mal.

No están mal tanta exigencia y tan profunda preocupación, pero puede que si los rivales de los merengues se preocuparan un pelín menos del fútbol de Juande y los suyos y un poquito más del propio, otro gallo cantaría en la Liga española. El Sevilla, que es tercero en la clasificación, está a veintiún puntos del Barcelona, que se ha convertido en una máquina trituradora, pero se encuentra ya a nueve de uno de los equipos más aburridos y tristes que el Real Madrid ha inscrito en la competición desde el año 1929. Llevamos desde 2004, año en el que el título lo ganó el Valencia, sin conocer otro campeón que no sea Real Madrid o Barcelona. Ya sea jugando al fútbol arte o haciéndolo a las tabas, el hecho cierto es que las Ligas se las reparten entre ellos dos. ¡No quiero ni pensar qué futuro le esperaría a la Liga de Fútbol Profesional si al Real Madrid le diera por jugar tan bien al fútbol como exige Colsa!
A continuación