El penúltimo raulista vivo

El líder

O David Albelda lo entendió mal o estaba muy necesitado del aplauso fácil. Lo que el presidente del Madrid quiso expresar en su día al decir que él era forofo del Schalke 04 y que seguía todos sus partidos por la tele no era más que la profunda admiración que sienten casi todos los aficionados blancos por Raúl González Blanco; y digo "casi" porque, en un club tan grande y poderoso como éste, hay de todo como en botica, incluso quien sigue diciendo de él que es un tronco, un patizambo, una nulidad en pantalón corto. Uno ha de ser un profundo cretino para pensar que Florentino Pérez estaba deseándole algo malo al Valencia, y eso a pesar de que en su día Paco Roig o Jaime Ortí, por poner únicamente dos ejemplos, no se significaron precisamente por su elegancia en el trato hacia el Real.

Se equivocó de elefante quien creyera, aunque sólo fuera por un instante, que Raúl iba Gelsenkirchen a morir futbolísticamente. Su gesto, yendo a celebrar a la grada con sus aficionados la gesta de la clasificación para semifinales, demuestra que el gran capitán madridista está más vivo que nunca; aunque, más significativo aún que eso, me pareció sin duda que Neuer, un auténtico porterazo que lleva jugando allí desde siempre, eligiera precisamente al español para compartir con ellos el éxito. Eso desmonta las teorías conspiratorias que tejieron alrededor de Raúl: en ocho meses se ha convertido en el líder de ese vestuario. Neuer, que le conoce desde hace relativamente poco tiempo, tuvo con él una actitud que eché en falta por parte de otros compañeros, y no quiero dar nombres que están en la cabeza de todo el mundo, cuando sucedió toda la trifulca con el ex seleccionador nacional de España: su silencio de entonces nos abochornó a todos.

Raúl no es sólo el estandarte del Schalke, una bandera, un símbolo, sino que, tal y como dije este miércoles, se muestra a diario como un futbolista competitivo y resolutivo; ayer con otro gol, el número 71 en la máxima competición continental, otra veces con un pase o un robo de balón, y siempre con el esfuerzo y la generosidad. Que me perdonen, o que no lo hagan, quienes pretenden echar paletadas de tierra sobre el asunto, pero yo pienso que este futbolista está en condiciones de ser convocado por Del Bosque; lo menos que se merece Raúl es que se hable del asunto, y eso lo tiene garantizado en un blog que se llama El Penúltimo Raulista Vivo. Las bonitas palabras de Vicente y sus buenos deseos de paz y prosperidad podrá llevárselos el viento, pero Raúl sigue ahí, marcando goles y corriendo más que el que más. ¿Seguro que no hay debate?  

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