El penúltimo raulista vivo

El Kaiser se lo ha ganado

El homenajeado del partido de esta noche, el señor Franz Beckenbauer, pasa por ser uno de los mejores defensas centrales de toda la historia del fútbol mundial. De hecho, cuando de un jugador queremos dar a entender de una forma rápida e instantánea, yendo directos al grano y sin perder demasiado el tiempo, que posee una dotes superlativas de mando y liderazgo sobre el resto de compañeros o que rehúye el patadón y tentetieso y gusta de sacar el balón controlado desde atrás, le llamamos Kaiser como a él. El primero, el primer Kaiser, fue Beckenbauer, y después de él llegaron remedos, imitaciones, bisutería fina o, como en el caso por ejemplo de Franco Baressi, imitaciones tan perfectas que habría sido necesaria la intervención de un especialista para notar la diferencia.

Por otro lado, si lo que se quiere es ridiculizar a un central, dar a entender que pretende hacer cosas que no sabe con un balón en los pies, no hay más que añadir "bauer" a su nombre o apellido. Si yo hubiera sido defensa y me liara con demasiada facilidad, no habría más que llamarme Juanmabauer para que todo el mundo supiera rápidamente lo que se opinaba de mí y de mi juego. Pero Beckenbauer sólo hubo uno por supuesto, el original, el líder de un Bayern de Múnich irrepetible, eje sobre el cual giró una selección alemana de la que aún hoy, más de treinta años después, se continúa debatiendo. Beckenbauer fue un futbolista excepcional y un entrenador de éxito, y ahora preside el club de toda su vida tras rescatarlo con su gestión de la época gris tirando a negra de inicios de los 90.

Hoy se homenajea al chico que acordó con su abuelo que recibiría una moneda por cada gol que marcara; harto de dejarse la pensión con su nieto, el abuelo tuvo que romper aquella apuesta. Y el rival del Bayern no podía ser otro que el Real Madrid, adversario histórico del equipo alemán. Muchos alemanes querrían ver hoy a Beckenbauer presidiendo la República; su imagen, al contrario que suele suceder con otras figuras del fútbol mundial (Pelé, Cruyff o Maradona sin ir más lejos) ha ido ganando enteros y es respetada a nivel internacional. Puede que, al final de la escapada, esa forma suya de incorporarse al ataque con el balón pegado a los pies, mandando y ordenando a sus compañeros, siempre bien situado, enérgico y genial a partes iguales, tuviera algo que ver con aquella apuesta de su abuelo. El Kaiser se lo ha ganado. Y no me refiero a Guillermo II.

Posdata: Os informo de que Paco González, nuevo director de Deportes de la Cadena Cope, me comunicó ayer por la noche que no cuenta conmigo. He recibido tantas llamadas y tantos mensajes que no había tenido tiempo de decíroslo antes. Creo que tenéis derecho a saber que ya no pertenezco a la redacción de Deportes y que estoy pendiente de reubicación profesional dentro de la empresa. Ahora me voy de vacaciones. Gracias a todos. 

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