El penúltimo raulista vivo

El juguetito

El nuevo juguetito de los Tattaglia no es otro que el falso enfrentamiento entre Cristiano y Rafa Benítez. Y el del Alfredo malo, que es Relaño (el bueno era Di Stéfano), es que el entrenador del Real Madrid deberá decidir entre Florentino Pérez y el mejor futbolista del mundo, que es el portugués. No es verdad que Rafa Benítez dijera que Cristiano no es el mejor jugador del mundo, sí lo es sin embargo el hecho de que, de tantas veces que se ha repetido, con bombardeo diario por tierra, mar y aire mediáticos, esa idea falsa está calando como cierta entre el madridismo y, con mucha más facilidad por supuesto, entre los antimadridistas, que la expanden como si de gas mostaza se tratara. Tampoco es verdad que el entrenador tenga que elegir entre el presidente del club y la estrella del equipo puesto que el primero y el tercero son empleados del segundo, que es quien manda.

Lo que sí dijo Benítez es que Cristiano era uno de los mejores jugadores del mundo. Y, aunque a los Tattaglia pueda parecerles mentira, esa afirmación del entrenador madridista no es opuesta a la última, la de que el portugués es el mejor del mundo, sino complementaria. Pondré un ejemplo facilito: de momento, y si servidor asegura mañana que el director del diario As es uno de los peores periodistas deportivos del mundo, lo que sí se puede ir descartando es la idea de que yo piense que Relaño es el mejor periodista deportivo del mundo. Si, tras dicha afirmación, alguien me repregunta obligándome a descender al terreno de lo concreto y forzándome a establecer una clasificación con numeritos para, pongamos por caso, establecer mi top five de los peores periodistas deportivos del mundo, ahí ya tendré que mojarme: "Relaño es el peor del mundo, luego está este, y luego este otro"... Facilito, ¿verdad?...

Rafa Benítez acaba de afirmar que Cristiano es el mejor del mundo pero ni siquiera eso será suficiente. ¿Por qué?... Porque el juguetito sólo resulta útil e interesante mientras dura el proceso de lapidación del club deportivo más valioso del mundo y el más transparente de España. Porque lo que interesa no es la verdad, hoy en desuso, sino enturbiar, mancillar, molestar y provocar inquietud entre la afición. Y eso, ese proceso, por supuesto que no tiene absolutamente nada que ver con el periodismo, al menos no con el que yo estudié. Lo que se pretende no es hacer daño a Benítez, Cristiano, Bale o Florentino Pérez sino a todos ellos en su conjunto, al Real Madrid en general. ¿O es que Casillas, por ejemplo, piensa de verdad que a la gente del grupo Prisa le importa un rábano que el otro día se despidiera solo o en compañía de otros?... Ya me lo dirás, Iker, el día que cuelgues las botas. Ya me lo dirás.

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