El penúltimo raulista vivo

El inventor del Real Madrid

Hoy hace treinta y un años que murió Santiago Bernabéu de Yeste, inventor del Real Madrid y auténtico factótum de la casa blanca. Bernabéu hizo absolutamente de todo en el club: ingresó como jugador en 1909, cuando tenía 14 años, y tras dejar el fútbol en activo en 1927 fue sucesivamente delegado, segundo entrenador, entrenador, secretario, directivo y por último presidente, cargo en el que murió con las botas puestas el 2 de junio de 1978, hace hoy treinta y un años como decía al principio. Yo tenía quince años cuando Bernabéu murió y recuerdo que, nada más conocer la noticia, me invadió un profundo vacío: el Real Madrid se quedaba huérfano, abriéndose ante él un abismo que sólo el paso del tiempo podría ayudar a aclarar. El 2 de junio de 2009 sabemos que el Real fue elegido por la FIFA como mejor club del siglo XX gracias a la gestión, siempre desinteresada, del hombre que le parió.

Ha coincidido esta fecha con la presentación de Manuel Pellegrini como entrenador de un proyecto deportivo que tiene escasas veinticuatro horas de vida, de ahí justamente el recuerdo que Florentino Pérez ha querido dedicar al presidente más importante de la historia del fútbol. Durante su primera etapa al frente del Madrid, Pérez insistió mucho en la defensa a ultranza de la imagen del club, circunstancia esta que parece envolver ahora todos y cada uno de sus movimientos, y desde luego también los deportivos. Siempre digo lo mismo: el único problema que tiene el Madrid es el reducidísimo espacio que queda en la sala de trofeos entre Copa y Copa, hasta el punto que constituye un auténtico problema para los servicios de limpieza colar el plumero entre Ligas, Copas de Europa, Copas, Intercontinentales y Supercopas. El Real lo ha ganado casi todo varias veces, pero su triple corona consiste en proteger con celo la imagen que costó tanto construir.

Los éxitos deportivos volverán si se contratan buenos jugadores y el Real Madrid será otra vez el primero, pero en su segunda etapa veo a Florentino especialmente sensible al asunto de la imagen que están obligados a transmitir al mundo. El interés que Santiago Bernabéu y quienes le rodeaban se tomaban en conocer la vida y milagros de los jugadores que el club iba a incorporar a su disciplina no era baladí. Ellos sabían que, una vez fotografiados con la camiseta blanca, aquellos chicos serían "bombardeados" por los medios de comunicación, de ahí precisamente que a Florentino le guste tanto Zidane y que ahora haya incorporado a Pellegrini a su proyecto. En los últimos tiempos ha habido mucho chisgarabís tanto arriba como abajo y eso ha acabado con la policía judicial registrando el estadio. Pero hace tanto tiempo de aquello que ya no conservo ni un mal recuerdo. La verdadera Champions del Madrid consiste en proteger la imagen que forjó Santiago Bernabéu; la otra, la famosa "orejona", también llegará tarde o temprano. No hay prisa porque, salvo que Gaspart opine lo contrario, sigue habiendo nueve.  
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