El penúltimo raulista vivo

El infierno de Ron Dennis

Fernando Alonso tiene mucha razón cuando deja caer, de forma velada a veces y en otras ocasiones muy claramente, que a McLaren le interesa mimar a Lewis Hamilton. Hace mucho tiempo que un piloto británico no gana el Mundial de Fórmula Uno y está claro que Hamilton ha llegado para quedarse. En teoría, esa idea que tuvo un buen día Ron Dennis de contratar al bicampeón del mundo y colocar detrás suyo a la joya de la corona automovilística británica, un piloto en proyección y que venía apretando con mucha fuerza, era una feliz idea. Alonso, que indudablemente era el mejor, el piloto más rápido y un fichaje galáctico, seguiría ganando hoy, mientras que Hamilton, que podía ser el mejor, lo aprendería todo de su prestigioso profesor español y así podría aplicar en el futuro sus enseñanzas, perpetuando en el tiempo las victorias de la escudería.

Pero Dennis quizás no contara con el hecho de que a Hamilton le fuera tan condenadamente bien en su primer año en la Fórmula Uno (yo creo que ni siquiera el propio Hamilton contaba con eso), ni mucho menos pensó que, después de unos inicios tan espectaculares, a Lewis y a quienes le rodean les diera por reflexionar acerca de la posibilidad de adelantarse, aunque sólo fuera ligeramente, al futuro programado con tanto esmero y cariño por el "tito" Ron. En McLaren disfrutan un montón enfrentando a sus dos gallos (no hay más que ver su último spot publicitario) y tengo para mí que, hasta lo sucedido ayer en Hungaroring, Dennis también se lo estaba pasando muy bien. Absolutamente todo el mundo conoce a Alonso y es sabido que no dará marcha atrás, pero es que Hamilton es un alonsito en potencia, un chico que empieza a explorar su verdadero valor deportivo y mediático. En definitiva, Hamilton quiere lo que tiene Alonso, y lo quiere ya. Se lo va a quitar en cuanto se dé la vuelta y Alonso, que se lo quitó antes a otro, lo sabe mejor que nadie.

Cuando escribo este artículo aún no ha empezado la carrera y, por lo tanto, desconozco lo que pasará hoy en Hungría. Dennis no ha tenido por menos que reconocer que está siendo un auténtico infierno para él gestionar la situación interna del equipo "con dos pilotos tan competitivos". O sea: el asunto se le ha ido definitivamente de las manos. Y es justamente ese desgobierno, ese descontrol surrealista que critica con tanta dureza Fernando Alonso, el que más me motiva a mí a seguir un deporte que, y esto que quede entre ustedes y yo, me parece un tostón. Al final, todo acabará con la salida de Fernando de McLaren. Y si no, al tiempo. Ron Dennis tenía todos los cabos atados menos uno. Hamilton piensa que ya lo sabe todo, y lo peor (o lo mejor) del caso es que parece tener razón. El patrón se quemará en su propio infierno.

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