El penúltimo raulista vivo

El hombre que rompió la mandíbula a Muhammad Ali

Ken Norton no fue, tal y como se ha escrito erróneamente con motivo de su fallecimiento, el púgil más temido por Muhammad Ali. Yo creo que ese título honorífico lo ostentan, y por este orden, Joe Frazier, con quien se sintió al borde de la misma muerte, y George Foreman. Pero Norton tuvo que vérselas probablemente con la mejor generación de pesos pesados de toda la historia y no sólo aprobó con nota sino que llegó a proclamarse campeón mundial. Y, como al Ransom Sttodard de El hombre que mató a Liberty Valance, siempre le perseguiría lo sucedido el 31 de marzo de 1973 en San Diego aunque a él con motivo; aquel día Norton venció a los puntos a Ali, que acabó en el hospital con la mandíbula rota. Y cuentan que cuando el Hércules negro apareció por allí Ali dijo en voz alta que jamás volvería a enfrentarse con él.

Dice Woody Allen que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, y que detrás de ésta se encuentra su esposa. Detrás de Ken Norton, que era todo musculatura, un portento físico de características similares a Evander Holyfield y capaz de practicar cualquier tipo de deporte, se encontraba Eddie Futch, probablemente el mejor entrenador de todos los tiempos. Futch, que también dirigía a Frazier, se propuso que la carrera de Ali no fuera un camino de rosas, impidió que sus chicos pelearan entre ellos y les lanzó cual velociraptors contra el gran campeón. El Ayuntamiento de Nueva York reunió una vez a Ali, Frazier, Foreman y Holmes; el primero se fue directamente a por Futch y le confesó que él había sido su gran rival, el que más había complicado su existencia encima de un ring.

Pero volvamos a Norton, un peso pesado en absoluto despreciable. Se proclamó campeón del mundo debido a que Leon Spinks se negó a defender el título del Consejo Mundial, y seis meses más tarde lo perdió ante Larry Holmes; aquella pelea, disputada de nuevo entre dos pupilos de Futch, sí que siguen recordándola con admiración todos los buenos aficionados. Ganó Holmes por puntos después de dominar claramente los primeros asaltos pero Norton, con quien estaban claramente los aficionados, corroboró una vez más que era un gran campeón y no únicamente el hombre que rompió la mandíbula a Muhammad Ali. Que se la rompió ciertamente y sin la prodigiosa y oportunísima intervención de Tom Doniphon. Y hasta aquí puedo leer.

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