El penúltimo raulista vivo

El hombre que operó con éxito al doctor

"Terremoto Alonso" al margen, lo cierto y verdad es que España es un país motero por excelencia. A nadie sorprenderé a estas alturas si digo que a mí la Fórmula Uno como que no, mientras que, aunque tampoco sea mi deporte preferido, sí soy perfectamente capaz de verme enterita una buena carrera de motos. A mi modo de ver es mucho más sencillo asistir a un combate entretenido sobre dos ruedas que sobre cuatro; hoy, por ejemplo, me he visto de principio a fin la carrera de Jorge Lorenzo, la que ha servido para que el mallorquín acabe proclamándose brillantísimo campeón mundial de motos GP, y no he retirado ni una sóla vez los ojos del televisor. Fernando Alonso, que hoy ha sido tercero en Japón, tiene claramente a su favor, eso sí, la excepcionalidad del hecho que supone ver a un compatriota nuestro al volante de la escudería más glamourosa y luchando por su tercer Mundial.

Alonso acumula parabienes -como antes lo hicieron Manolo Santana, Ángel Nieto o Severiano Ballesteros- tanto por su velocidad y afán competitivo como por el hecho de haberse convertido en una suerte de rompehielos español de una especialidad deportiva inaccesible hasta el momento. Por contra, Lorenzo o Toni Elías, que también ha obtenido en Malasia el campeonato de Moto2, no pueden presumir de ser los pioneros de nada y sí aplicados seguidores de la brecha abierta en su día por los Jorge Martínez Aspar, Sito Pons o Ricardo Tormo, por citar sólo algunos ejemplos. Si a eso le añadimos que en 125 habrá un campeón español sí o sí, puesto que Marc Márquez, Nico Terol y Pol Espargaró se han adueñado de la cilindrada, hay que concluir que nuestro motociclismo goza de una salud de hierro.

Yo sí me alegro de la victoria de Lorenzo. Y mucho. Y me da lo mismo que sea del Barcelona o del Dundee. Me parece que, con sus errores y con sus aciertos, Jorge supone una bocanada de aire fresco para el deporte español. Se ve a sí mismo como un espartano que vino al mundo con una misión, es ególatra y tiene cierto aire chulesco, pero vende su deporte como nadie y se ha comido a Daniel Pedrosa por los pies. Por si todo ello fuera poco, Lorenzo ha ganado el Mundial de los pesos pesados de las motos con el Joe Louis de la especialidad todavía en activo, il dottore Valentino Rossi. De la importancia del triunfo logrado hoy por Jorge Lorenzo nos habla, mejor que cualquier otro dato, el que sólo otro español, Alex Crivillé, consiguiera hace once años una proeza semejante, y en su caso con Doohan, otro gigante, como rival. Enhorabuena Jorge. Felicidades Toni. Gracias chicos.

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