El penúltimo raulista vivo

El "hombre" embarazado da a luz

El "hombre" embarazado da a luz... Mi interlocutor, un varón de mediana edad, culto y con un fino sentido del humor, un profesional liberal que se gana muy bien la vida con el desempeño de su trabajo, repite en voz alta la noticia que aparece en la página web y después levanta muy lentamente la vista de la pantalla de su ordenador, precavido primero, mirando a su alrededor, esperando que aquello forme parte de la broma de uno de esos programas de cámaras indiscretas, y después, una vez a salvo de las temibles encerronas de sus compañeros de trabajo, mirándome directamente a los ojos: "el hombre embarazado da a luz", insiste, "¿no te parece raro?"... "Para raro, raro", le respondo, "el nombramiento de Lissavetzky como secretario de Estado para el Deporte. Eso sí que es raro y no lo de que un hombre dé a luz. Al fin y al cabo, eso se veía venir, pero... ¿quién está preparado para Lissavetzky?"...

Son los nuevos tiempos que nos ha tocado vivir. Thomas Beatie, un transexual que mantuvo sus órganos femeninos, y su bebé reciben el alta, y España ha de esconderse para no tener que jugar un campeonato de bolos contra Cataluña. Al portavoz de la cosa deportiva del PSOE en el Congreso le parece increíble, no está de acuerdo y manifiesta que es imposible que una parte pueda competir con el todo, pero el químico inane simplemente está en otras cuestiones, por ejemplo mediando con los organizadores para que Alberto Contador pueda participar en el Tour. ¡Mediando por Alberto Contador, él que fue causante indirecto de que Alberto no pudiese competir en la ronda gala de hace dos años!... Su mediación, claro, acabó en la papelera. Pero, regresando al asunto del Mundial de bolos que deberá disputarse a mediados de julio en Orlando, ¿qué reacción dirán ustedes que ha tenido Lissavetzky tras la reflexión del portavoz socialista, su portavoz, en la Cámara Baja?... Ninguna.

Habrá quien vea normal nuestro "repliegue táctico" (o sea, la huida) del Mundial, habrá quien lo achaque a otra desastrosa gestión del químico defensor del ciclismo español, habrá incluso quien piense que un Mundial de bolos sólo le interesa a cuatro gatos y que, antes que hacer el ridículo ante Cataluña, lo mejor es que ni siquiera asomemos por allí la cabecita. Yo, sin embargo, pienso que todo esto forma parte de una táctica diseñada desde el primer día por el Partido en el Gobierno: las protestas del portavoz socialista por un lado y el ensordecedor silencio y la ausencia total y absoluta de cualquier tipo de respuesta por parte de Lissavetzky por el otro. No querría ser catastrofista porque pienso que mi generación no lo verá, pero tengo pocas dudas al respecto de que las siguientes sí comprobarán cómo Cataluña o el País Vasco y España acabarán jugando partidos oficiales de fútbol, baloncesto o balonmano. El otro día dije en El Tirachinas que Jaime Lissavetzky era quizá el peor secretario de Estado para el Deporte de nuestra democracia. Ese "quizá" fue el "quizá" más generoso de la radio deportiva española. Sobra el "quizá". Bórrenlo. No hay "quizá" que valga. El "hombre" embarazado da a luz y nosotros tenemos a Lissavetzky como cabeza visible del deporte en España. ¿Sorpresitas al nene?
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