El penúltimo raulista vivo

El histrión

Como directivo de fútbol, Joan Gaspart siempre fue un histrión. José Luis Núñez, a su modo, también lo fue. De aquella directiva del Barça el único hombre verdaderamente serio fue Nicolás Casaus, que era tan forofo como Gaspart y como Núñez pero que jamás perdía la compostura y siempre decía cosas razonables. Con Casaus se podía hablar en serio pero con Gaspart resultaba imposible. Puede que fuera precisamente esa innegable capacidad suya para que absolutamente nadie se lo tomara en serio la que acabara por auparlo hasta la vicepresidencia de la federación española menos seria de España, la de fútbol que preside Ángel Villar. Y, desde ahí, Gaspart ha seguido campando a sus anchas, deseándole al Real Madrid todo lo malo, rezando para que el equipo blanco quede descabalgado de la Liga o manifestándose radicalmente en contra de la suspensión de la final de Copa aún cuando al Rey de España acaben pegándole collejas en el palco del deshonor.

En cualquier otro país del mundo Gaspart llevaría años apartado del fútbol, aquí no, aquí ocupa una vicepresidencia federativa e incluso hay quien le llama para preguntarle su opinión, primero en catalán y luego en español para que lo entienda Florentino Pérez. Y Gaspart, claro, la da, da su opinión; Gaspart da su opinión como si a alguien le importara realmente, Gaspart opina como si su opinión fuera relevante; en definitiva, Gaspart opina como si fuera una persona seria cuando en realidad nunca lo ha sido y si le llaman es única y exclusivamente para montar jarana, lío, pollo. De entre todas las óperas bufas protagonizadas por el ex presidente culé, la de retar a Florentino Pérez para que diga que no quiere al Barcelona en el Bernabéu es probablemente la más ridícula de todas. Florentino podrá ser mejor o peor presidente, ganará más o menos títulos pero lo que no será jamás es un histrión... como Joan Gaspart.

Es curioso porque la última vez que Gaspart retó a Florentino Pérez se acostó con Figo de azulgrana y se levantó con el portugués vistiendo la camiseta blanca del Real Madrid. Interpreto que Gaspart no se repuso nunca de aquello y aún vaga por ahí clamando venganza y poniendo a Dios como testigo de que jamás volverá a pasar hambre. Porque Gaspart es histrión, sí, pero también melodramático, Buster Keaton y Lionel Barrymore al mismo tiempo. Nadie del Real Madrid, que es un club serio, responderá por supuesto al histrión, del mismo modo que nadie del Real Madrid contesta nunca a Hristo Stoichkov, que es la versión futbolística de Joan Gaspart. Imagino que, fiel a la reciente tradición, el Fútbol Club Barcelona pedirá un campo que no es suyo para disputar la final de Copa y el Real Madrid dirá nuevamente que no, que en el estadio Santiago Bernabéu ni se insulta al Rey ni se pita el himno nacional. Ya lo dice el refrán: "A la feria se va por todo, pero por narices no". Por narices no.

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