El penúltimo raulista vivo

El gran mamarracho

Ayer varias entrevistas con Eduardo Mendoza, que acaba de sacar nuevo libro a la calle, "El rey recibe". Siempre es un placer leer a Mendoza, que es uno de mis escritores favoritos; es inteligente, mordaz, escribe sensacionalmente bien y, a mi modo de ver, representa mejor que nadie lo que ha sido siempre la Cataluña moderna y abierta, alegre, reivindicativa pero justa, la Cataluña cosmopolita. Porque, y eso se me ha olvidado decirlo, Eduardo Mendoza es catalán, en concreto barcelonés. Yo nací a la lectura con Eduardo Mendoza entre otros: La cripta embrujada, La verdad sobre el caso Savolta, El laberinto de las aceitunas, Sin noticias de Gurb; y ahora leeré El rey recibe. Mendoza representa a la Cataluña de siempre, la Cataluña libertaria, la Cataluña aperturista, la Cataluña colorida... de ahí, probablemente, y eso es algo que tampoco he dicho, que Eduardo Mendoza haya tenido que emigrar a París.

Porque desafortunadamente, de unos años a esta parte, Cataluña ha dejado de ser todo eso para convertirse en un gueto fundamentalista que acaba expulsando a sus hijos más destacados como si se tratara de cuerpos extraños, cuando precisamente representan la esencia del catalanismo; y me estoy refiriendo, además de al propio Mendoza, a Boadella, a Azúa, a José María Sanz Beltrán, más conocido como Loquillo... Quién sabe si algún día acabarán aburriendo también a Joan Manuel Serrat y éste tenga que refugiarse en Madrid o en Valencia o en Sevilla... o irse a París, como Eduardo Mendoza. Todo este rollo macabeo viene a colación de que ayer leí una entrevista a un catalán y escritor y más tarde supe del contenido de un vídeo de un catalán y entrenador, y me refiero a Pep Guardiola. Y de la entrevista que le hacen a Mendoza, que es todo inteligencia y buen gusto, finura, educación y fair play, en definitiva "seny", y del vídeo de Guardiola... me he podido dar cuenta de lo fracturada que está Cataluña y de lo complicado que va a resultar encajar la pieza edudaca con la maleducada, la pieza sarcástica e irónica con la mononeuronal, la pieza universal con la egocéntrica, la pieza que sabe estar con la que está en lo que está, que es su propia imagen reflejada en el espejo a lo largo de las veinticuatro horas al día.

No es ningún secreto que a mí Pep Guardiola me cae fatal. Me cae fatal porque creo que representa lo peor de nosotros mismos, lo peor de Cataluña y de España; y se me llevan los demonios cuando compruebo el eco que tienen fuera las palabras de Guardiola y la escasa repercusión que tienen las palabras de catalanes universales de verdad, como es el caso del propio Mendoza. Decía que Guardiola me cae mal, me parece petulante, vanidoso, mentiroso, ególatra y profundamente ignorante. Y un traidor, todo sea dicho de paso. Pero, pese a todo, jamás creí que fuera capaz de llegar a los niveles de abyección y de degradación alcanzados ayer. Porque ayer se conoció el mensaje que Guardiola, que es un activista proindependencia, lanzará el próximo 11 de septiembre, que es el Día de Cataluña. Pues bien: Guardiola vuelve a pedir la libertad para los golpistas que están presos, lo que no constituye novedad alguna, pero compara la acción del lazo amarillo que hace algunas semanas portaron golfistas estadounidenses, entre ellos Tiger Woods, en apoyo de Jarrod Lyle, con el lazo amarillo en apoyo a Junqueras. Jarrod Lyle murió a mediados del mes de agosto, tenía 36 años y el lazo amarillo de sus compañeros golfistas era un gesto solidario con él porque estaba batallando contra la leucemia.

Antes decía lo que pienso de Eduardo Mendoza. Si hay algo que define a Mendoza es que sabe estar. Guardiola no sabe estar, es un cateto que habla idiomas, un pobre hombre con mucho dinero. La comparación entre la lucha contra el cáncer y unos golpistas es odiosa, terrible, yo creo que incluso denunciable. Si yo fuera independentista y, una vez conocido el contenido del mensaje, lo retiraría. Pero para retirar un mensaje en el que un bobo compara la lucha contra la leucemia con la situación de Junqueras... antes hay que conocer la vergüenza, y estos no la conocen. Tengo amigos que ahora mismo están luchando contra la leucemia. Tengo familiares que lucharon contra ella y ganaron. Tengo una amiga que luchó contra la leucemia y la derrotó, y que contó su experiencia en un libro que os recomiendo a todos, Aún tengo la vida. Seguro que vosotros también conocéis personas a vuestro alrededor que han sufrido o padecen dicha enfermedad.. Mi pregunta es: ¿Cómo se puede perder de tal modo la vergüenza para comparar la lucha contra la leucemia con el akelarre independentista? Alabo a quien es capaz de diferenciar entre el Guardiola mamarracho y el Guardiola entrenador de fútbol, yo no soy capaz de hacerlo. Para mí el mamarracho lo es cuando lanza estos mensajes y cuando se sienta en el banquillo. Pero seguro que yo estoy equivocado.

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