El penúltimo raulista vivo

El Gattuso bis

Afortunadamente no será necesario que Luis Aragonés nos haga pasar por el amargo trance que constituiría para todos verle tomando los votos e ingresando en un monasterio porque la gente coincide a la hora de señalar que, tal y como él mismo afirmó, Italia tiene un montón de Genaros Gattusos, siendo precisamente uno de ellos Mauro Camoranesi, a quien Roberto Donadoni amenaza con dejar suelto el próximo domingo contra España. Me gusta Camoranesi por la misma razón que me gustaba Darth Vader, el único de los personajes diseñados por George Lucas que tenía algo realmente interesante que aportar a La Guerra de las Galaxias, nada que ver con el pánfilo de su hijo. Camoranesi, mitad argentino y mitad italiano, es por lo tanto una bomba de racimo humana en pantalones cortos, un extra de Italia que podría pasar como protagonista de Prison Break sin que nadie notara la diferencia, alguien que, como ya cantaran los Jarabe de Palo, parece haber nacido en la cara mala del mundo y presumir de llevar la marca del lado oscuro. 

Este Gattuso bis que hace cuatro meses fue condenado a indemnizar con 45.000 euros al pobre Javier Pizzo por haberle roto trece años antes los ligamentos, el menisco y los tendones de una de sus rodillas y que en 2006, nada más acabar el Mundial de Alemania, declaró que la selección a la que pertenece había ganado el campeonato "por huevos", describió ayer a la perfección el encuentro que veremos dentro de tres días: España buscará con ansia el espacio e Italia tratará de quitarle el respirador de una forma lo más delicada posible para que todo parezca un accidente cuando arriva el forense, así de fácil; y tan cierto es que ese partido ya lo hemos visto un montón de veces como que, cuando lo hemos visto, Italia siempre ha salido ampliamente beneficiada, de ahí que Dino Baggio no tenga tampoco empacho en declarar que "si llevan 88 años sin ganarnos será por algo".

Ahora soy más optimista. Primero porque Wonderbra, la famosa marca de sujetadores, está de nuestro lado. Y segundo porque, nada más conocer que Italia sería nuestro rival en cuartos, todo el mundo se echó cuerpo a tierra en España. Tres hombres muy inteligentes (Federico Jiménez Losantos, Nicolás Rubio y Jaime Ugarte) me han dicho en menos de veinticuatro horas que si España tiene algo que hacer el domingo es precisamente porque nadie cuenta con que lo haga y, quien más quien menos, ya se ve presenciando las semifinales de otra Eurocopa ajeno al ardor guerrero de la batalla. Somos futbolísticamente pesimistas y melancólicos, aunque también sea cierto que no tenemos demasiados motivos para sentir lo contrario. El problema es que yo creo que sí existen en el mundo doce personas que nos otorgan crédito suficiente para clasificarnos: Donadoni y sus once titulares, y el Gatusso bis entre ellos.
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