El penúltimo raulista vivo

El fichaje será Saviola

Lo que en principio parecía que podía ser una operación relámpago, entrar a por el jugador y salir con él de Old Trafford en cuestión de cinco minutos de reloj, se está convirtiendo en una auténtica Guerra de Vietnam deportiva, y todo porque en el Manchester United también tienen su corazoncito y no les gusta que se airee que nadie, por mucho Real Madrid que sea, puede entrar en su casa y quitarles a su jugador franquicia sin que haya consecuencias. Ferguson ha convertido el caso de Cristiano Ronaldo en una guerra de guerrillas: golpea y se va, vuelve a golpear y vuelve a irse de nuevo y, sabedor de que el tiempo es un factor que juega a su favor, está poniendo toda la carne en el asador para retrasar la operación. Si Calderón dice que "o Ronaldo o nadie", él amenaza con marcharse si dejan escapar al jugador. Y la verdad es que, según van avanzando los días, el presunto fichaje de Ronaldo por el Madrid está empezando a producir efectos colaterales no deseados por nadie, empezando por el propio crack portugués a quien ya sacuden sin miramientos Ryan Giggs o Eric Cantona.

Todos estábamos pendientes de que Schuster y Eto'o rompieran su silencio, o montaran el show, en julio. Del camerunés seguimos esperando cualquier diablura, pero la verdad es que Schuster ha estado hoy como en sus mejores tiempos. La rueda de prensa del entrenador alemán, que se ha quejado amargamente de ser siempre el último mono a la hora de enterarse de cómo marcha el diseño deportivo de la plantilla, deja entrever una ruptura total de relaciones con el director deportivo del club y un notable empeoramiento de las mismas con Ramón Calderón. Schuster ya advirtió claramente la temporada pasada, y anoche nos lo dejaba también claro Fabio Cannavaro en El Tirachinas, que si el club quería luchar en serio por la Champions debería reforzarse... ¿Con Ronaldo? No creo que haya ni un sólo entrenador de fútbol en el mundo que no quisiera a Cristiano en su equipo, pero me da la impresión de que Schuster no pidió a Ronaldo y que su fichaje vuelve a ser una decisión del dúo sacapuntas.

Al final, si Ronaldo se ve obligado a continuar un año más en la Premier, la suya no va a ser una situación tan cómoda como hasta ahora. Primer efecto colateral. Si el portugués no llega y a Schuster le fichan algo por fichar, deprisa y corriendo porque empieza el campeonato, y luego no llegan los resultados en la Champions, seguro que la división entre el entrenador y Mijatovic dará que hablar en mitad de la Liga. Segundo efecto colateral. Ahora mismo, todo el mundo en Europa sabe que Calderón tiene que contratar a alguien porque Ronaldo se le resiste, de forma que lo que antes valía 10 pasará a costar 30... ¿No presumió Arroyo de tener el dinero por castigo?... Tercer efecto colateral. Puesto que Calderón volvió a colocar el listón tan alto, cualquier fichaje que se haga, por muy bueno que sea, sonará descaradamente a parche de última hora. Cuarto efecto colateral. Y que a nadie le quepa la menor duda de que a quien venga le estarán comparando permanentemente con Ronaldo. Quinto efecto colateral.
 
Ronaldo espera a que Calderón negocie con los ingleses pero éste ha vuelto a hacer tan rematadamente mal las cosas que no existe nadie en toda la ciudad de Manchester que esté dispuesto a compartir con él mesa y mantel, mucho menos a negociar nada de nada. Y Calderón espera a que, tal y como aseguró que haría tras la eliminación de Portugal en la Eurocopa, el jugador manifieste claramente y con menos poesía de la que suele ser habitual que él quiere irse de allí para venir a jugar aquí, pero el portugués anda con la mosca detrás de la oreja y empieza a olerse la tostada y a valorar seriamente la posibilidad de tener que seguir esclavizado en Inglaterra a razón de siete millones de euros netos por temporada. Así las cosas, Ferguson sigue escondiéndose después de golpear y Schuster continúa siendo el último mono de la historia. ¿Y Mijatovic?... Habrá ido a por Kaká. Y, ya puestos, también a por Cesc. Seguro que al final el fichaje será Saviola.
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