El penúltimo raulista vivo

El este del edén madridista

Salvador Sostres, a quien no hace demasiado pillaron in fraganti en un programa de Telemadrid diciendo que a él le gustaban las chicas jóvenes porque sus vaginas no olían a ácido úrico, firma hoy un artículo en El Mundo titulado Guardiola: 40 años de fidelidad e inteligencia. Cuantos más años cumplo más ingénuo me vuelvo: yo pensaba que después de decir eso a Sostres le untarían con brea y le sacarían emplumado de los medios, y sin embargo ahí sigue, luciendo palmito en la prensa, sacando los pies del tiesto en televisión y, supongo, hablando de vaginas y de penes en horario infantil. Afortunadamente el tal Sostres es del Barcelona porque si en vez de firmar un artículo laudatorio sobre Pep lo hubiera hecho sobre Mourinho ya tendríamos lío. Yo que Guardiola vigilaría mejor mis amistades.

Por cierto que al Comité de Arbitros, y por ende al de Competición, les espera trabajo extra a partir de ahora. En España, y de forma especial los chicos de Victoriano, nos hemos tomado como un reto personal domar a Mourinho apretándole a cada rato la cincha. No hay en Europa tíos más pejigueros que los del Comité de Arbitros y los del Comité de Competición, siempre sacándole faltas a todo en vez de preocuparse más de hacer bien su trabajo. Me entra la risa cuando pienso que al entrenador del Real Madrid quiera hacerle pasar por el aro un individuo que, como en el caso de Arminio, deja en mantillas a Mijatovic y Valdano cuando de comérselas con patatas se trata. Digo que van a tener trabajo extra porque Guardiola, el ídolo de Sostres, ha advertido que dentro de un rato llamará mentiroso a Clos Gómez.

Lo que, cambiando radicalmente de tercio, sí me ha llamado un poco la atención ha sido que a Messina le fichen al gigantón Begic en contra de su voluntad ("no pedí ningún refuerzo") mientras que en la planta noble del estadio Santiago Bernabéu se hayan tomado como una cuestión personal no traerle a Mourinho su 9 bajo ningún concepto. Y al respecto de esto tengo una teoría que tiene que ver con Al este del edén. Valdano (Adam) sermonea a Mourinho (Cal) poniéndole a cada momento como ejemplo al hijo bueno y educado que es Messina (Aaron). Es como si el intérprete de los deseos de Florentino en la tierra estuviera tratando de enseñar el camino correcto al díscolo portugués a través del ejemplar italiano: "así no, José, así no; aprende de Ettore y no nos haremos daño". Va apañado el payador perseguido.

A continuación