El penúltimo raulista vivo

El eslalon supergigante de la mentira

Salvo que alguien sea capaz de argumentar que José Mourinho estuvo ausente de la conversación que José Mourinho mantuvo con la gente del Canillas, que todo se andará, o que José Mourinho no se enteró de lo que dijo José Mourinho en la ya famosísima reunión, la versión del actor principal de aquella frase que tanto revuelo ha generado coincide más con la del director general del club, don Rafael López, que con la del presidente, el señor Manuel Álvarez. La esperpéntica guinda de esta rocambolesca historia, convertida por algunos en el notición del siglo, fue el comunicado del club lamentando las declaraciones de su propio presidente; anoche comenté en Futboleros que sería delicioso que ahora el presidente respondiera a su vez con otro comunicado arremetiendo contra la directiva del Canillas que él mismo encabeza. ¡Este es un país maravilloso!...

El diagnóstico de Mourinho, que acaba de confirmar punto por punto lo expresado por Rafael López y que ha aclarado el contexto en el que se produjo la frase y por qué dijo lo que dijo, que no tenía por supuesto absolutamente nada que ver con su continuidad o no en el Real Madrid, es "adicción a la prensa": a Manuel Álvarez "le encanta la prensa y llamar la atención". Hace mucho tiempo que Andy Warhol dijo que en el futuro todo el mundo tendría 15 minutos de fama. Pues bien, el futuro es hoy. Mourinho acaba de confirmar que su comentario fue exactamente que no creía que el año que viene fuera a estar dando la charla en Canillas y que no tuvo nada que ver con la decisión profesional de seguir en el club blanco, que sigue aplazando hasta la finalización de la actual temporada. Espero ansioso a lo que el aborrecible torturador de la verdad tenga que decir al respecto de esto y del esparadrapo en el chándal de Cristiano. Y advierto de antemano que me he comprado un sillón muy mullidito.

Pero el solomillo de la cuestión es otro, claro, y tiene más que ver, por no decir que todo, con la lista Forbes que acaba de publicarse y que convierte al Real Madrid en el club de fútbol más valioso del mundo por delante del Manchester United y del Fútbol Club Barcelona. El objetivo final no es Mourinho, ni siquiera Florentino Pérez; el objetivo final es puentear a los socios del club blanco, que son sus auténticos dueños, para influenciar desde fuera y así poder mangonear desde dentro. Nada nuevo bajo el sol, en realidad. En esa tarea, la de cortarle la cabeza a Mourinho para así poder acceder más fácilmente a Florentino, hay mucha gente con mucho poder y muy influyente. Mou es un dique, un muro infranqueable, una roca. Por eso hay que colocar a Klopp, Ancelotti, Wenger o Villas Boas, cualquiera vale. La del Canillas es sólo la penúltima invención que el Real Madrid, que no su entrenador, está obligado a sortear en este auténtico eslalon supergigante de la mentira.

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