El penúltimo raulista vivo

El entorno diabólico de Iker Casillas

Escuchando ayer a Santos Márquez, uno de los intermediarios que han intervenido en el traspaso de Casillas al Oporto, no me extraña en absoluto que la operación estuviera a puntito de irse definitivamente al garete. La verdad es que albergaba pocas dudas al respecto de quién o quiénes eran los culpables, si el Real Madrid o los representantes de Casillas, pero ahora ya no tengo ninguna. Más allá del contenido de las palabras de Márquez, que podrán tener más o menos valor y encontrar eco en un número mayor o menor de personas, el problema son las declaraciones en sí, que éstas se hayan producido. Santos no es un comando autónomo ni tampoco es independiente puesto que representa a una de las dos partes en conflicto, de modo que si Casillas le hubiera transmitido la orden de que no hablara no lo habría hecho.

Uno de los agentes de Casillas pone a parir al Real Madrid y dice que se ha empujado al jugador para que se vaya. Santos Márquez acusa veladamente a Florentino Pérez de todas las fechorías causadas sobre su representado, data incluso la fecha de la inquina presidencial, que arranca con la marcha de Raúl del equipo, y, ya puestos y por el mismo precio, pone a los pies de los caballos a Rafa Benítez... por no hablar. Y, me pregunto yo, ¿qué debería haber dicho Benítez? ¿Debería Rafa haber dicho en público lo que ya le comunicó en privado al futbolista? ¿Se esperaba del nuevo entrenador del Real Madrid que dijera que no contaba con él como primer portero?... O sea, ¿se esperaba que Benítez hiciera lo mismo que hizo en su día José Mourinho y que originó un auténtico aluvión de críticas contra el técnico portugués?...

El primer problema de las declaraciones de Santos Márquez es, por lo tanto, que éstas se produzcan porque es bastante fácil deducir que habla por boca de ganso. Márquez dice el martes que Florentino ha empujado a Casillas a que se vaya del club... pero el propio Iker no dijo nada, permaneció en absoluto silencio cuando, en la rueda de prensa del día anterior, el presidente del Real Madrid afirmó que era el jugador quien quería marcharse. Pongamos que Márquez tenga razón y el Real Madrid haya "empujado" a Iker Casillas a irse: ¿No estaría demostrando e jugador su madridismo a prueba de bombas si, en vez de dejar suelto por ahí a su representante, le hubiera impedido hablar para evitar el maltrato hacia el club en el que ha estado un cuarto de siglo?...

El segundo problema de las declaraciones de Santos Márquez es que se hayan producido... una vez finiquitada la operación y cuando el mochuelo económico, y por supuesto el consiguiente 10%, ya se encuentra en el olivo. ¿Por qué no antes? ¿O durante? ¿Por qué después?... Habrá que insistir de nuevo en que, lejos de mondarse de la risa tras la "gili-oferta" del Oporto por Iker, ha sido el Real Madrid quien ha puesto más de su parte en la negociación: de los 25 millones de euros brutos, 15. Parafraseando a Bill Shankly, aunque él se refería a los directivos, diré que el mejor equipo de representantes está compuesto por cuatro personas, tres muertos y un agonizante. Las declaraciones del agente de Iker Casillas hacen mucho daño al Real Madrid. Objetivo cumplido. Enhorabuena a los premiados. Felicidades. Y ahora, como decía el difunto Joaquín Prat, ¡a jugar!...

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