El penúltimo raulista vivo

El embajador del buen fútbol

Efectivamente, tal y como afirmó en su día Joaquín Caparrós, la pretemporada es una "bala de fogueo". Cuando la cosa se pone seria, cuando silba la munición de verdad, la que hace pupa, con el "full metal jacket" por medio, el que tiene que estar arriba está arriba y el que tiene que estar abajo está abajo. Tras el derbi contra el Atlético de Madrid, el primer buen partido de Liga que veía jugar al Real en mucho tiempo, dije que en esos noventa minutos se había visto más fútbol que en toda la pasada temporada completa. Después de la manita obtenida ayer ante el Villarreal, equipo que venía de ganar por 3 a 0 al Valencia en Mestalla, creo que podemos afirmar que en esos noventa minutos del Madrigal se ha visto más fútbol que en el Milan, la Roma y la Juve dirigidos por Fabio Capello desde el 91.

Alguien podrá pensar que es un poco injusto o cruel referirse constantemente a Capello, que ya no está, cuando el Madrid de Schuster borda el fútbol a las primeras de cambio en la Liga, pero resulta imprescindible hacerlo puesto que si el club tomó la difícil decisión de prescindir del italiano, que acababa de ganar el campeonato, fue única y exclusivamente porque, además de ganar títulos, se perseguía el complemento de jugar bien. Si durante toda la pretemporada Schuster hubo de aguantar que le comparasen (por cierto, siempre para mal) con el resultadista Capello, es justo y necesario invertir ahora los términos y decir, sin lanzar tampoco las campanas al vuelo, que sí es posible ganar jugando bien.

Hay algo que sí me ha llamado la atención y es lo rápidamente que Schuster ha conseguido rearmar a un equipo que, hasta hace un par de meses, jugaba fatal. Es un caso parecido al primer Barça que entrenó Frank Rijkaard, un equipo en crisis y que, con un entrenador novel en el banquillo, jugó muy bien desde el primer momento. El Madrid, contundente atrás, vuela de medio campo hacia arriba. Y lo más curioso del caso es que en la alineación titular puesta en danza ayer por Schuster sólo hay tres futbolistas nuevos, los otros ocho ya estaban con Capello. ¿Cambia tanto un equipo por tres? En realidad no. Metzelder, Drenthe y Sneijder son jugadores muy importantes, pero sin un entrenador valiente en el banquillo no se comerían un colín. El Madrid fue a por más después del primero, y del segundo, y del tercero. Tuvo suerte el Villarreal de que la cosa no acabara 8-0. Bernd Schuster ya ha presentado sus cartas credenciales. Es el embajador del buen fútbol.

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