El penúltimo raulista vivo

El efecto Bale

La llegada de Bale lo cambia todo, de ahí que Kaká quiera salir pitando de aquí. Al todocampista galés se le metió entre ceja y ceja que él tenía que vestir la camiseta del Real Madrid y jugar al lado de su admirado Cristiano Ronaldo y hasta que no lo ha logrado no ha parado. Alrededor de este jugador, que es un auténtico hombre-bala, sí que se puede construir un equipo y comprendo que otros jugadores con menor determinación o con un carácter más melífluo prefieran buscarse las habichuelas en otro sitio. También es positivo para el club saber con quién sí se puede contar y con quién no. Dicen que el trujillano Francisco Pizarro trazó una raya en la arena de la isla del Gallo y, dirigiéndose a sus extenuados y desilusionados hombres, gritó: "¡Por este lado se va a Panamá, a ser pobres, por este otro al Perú, a ser ricos; escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere!"... Tan sólo cruzaron la línea trece hombres, los "trece de la fama".

Con Bale, como decía, la plantilla cambia deportivamente para bien y se produce además un efecto secundario positivo, una suerte de selección natural entre jugadores valientes y con carácter y jugadores cobardes y egoístas. Di María, por ejemplo, quiere quedarse y luchar por un puesto. Kaká, que es mucho más blandito y tiene la vista puesta exclusivamente en Brasil-2014, ha preferido irse por la puerta de atrás. Uno puede esperárselo todo de Kaká menos que protagonice un partido redondo, incluso que a última hora de ayer se filtrara que su traspaso al Milan quedaba bloqueado porque el jugador se negaba en redondo a rebajar su ficha. No es desde ningún punto de vista comparable la operación de Kaká, que es un cadáver deportivo carísimo, al Milan con la de Villa, que ya está demostrando lo que vale un peine en su nuevo club, al Atlético de Madrid.

Para saber si Özil cruza la raya y se va con Pizarro o se vuelve a Panamá a estar más caliente al lado de la estufita habrá que esperar un poco más, tampoco mucho. Ahora parece que el jugador se niega a irse al Arsenal cuando Florentino Pérez ya tenía cerrada la operación entorno a los 47 millones de euros. Cualquier noticia que se produzca será buena para el club blanco: si Özil se queda porque habrá demostrado lealtad al Madrid y espíritu competitivo (a la vista está que con Isco, Modric y ahora Bale lo va a tener complicadísimo) y si se va porque habrá corroborado un carácter muy similar al de Kaká, aceptando ir deportivamente hacia atrás pero dejando en las arcas un superávit de 30 millones de euros. No ha empezado a jugar y el "efecto Bale" ya ha empezado a notarse en el Real Madrid. Cobardes abstenerse... En el Real Madrid se necesitan jugadores dispuestos a cruzar la raya.

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