El penúltimo raulista vivo

El doctor Pedro y Mister León

Del extraño caso del doctor Pedro y Mister León puedo hablar con total objetividad puesto que ni soy amigo del jugador ni, aunque piense que es el mejor entrenador del mundo y esté convencido de que el Real Madrid ha dado en el clavo contratándole, tampoco lo soy de José Mourinho. Con esto quiero decir que esta historia está contaminada por colegas de profesión afectos al chico, que es quien evidentemente ha ido filtrando una cosita y luego otra y luego otra a lo largo del año, que se han contado historias que han enturbiado aún más una relación que empezó torcida y que eso le ha sentado a cuerno quemado al técnico portugués, que los prefiere disciplinados y, a poder ser, silenciosos. León, frustrado, pensó más en sí mismo que en el club, y Mourinho lleva esperándole mucho tiempo con el mazo. Normal.

Tengo que reconocer que mi estado de ánimo ha ido atravesando por varias fases con León. En primera instancia su contratación me ilusionó, después fui comprobando que el entrenador contaba con él mucho menos de lo que inicialmente hizo prever la pretemporada, más tarde me decepcionó que Pedro repitiera su papel de verso libre con un hombre tan disciplinado y, si se me permite la expresión, estajanovista como Mourinho, entendí que le relegara a un segundo plano, comprendí que no le dejara irse a mitad de temporada porque eso podría reforzar a otros competidores y porque podría echarle una manita al Madrid, y acabé concluyendo que lo mejor para todos sería que esperase pacientemente hasta el final del curso para emigrar.

Pero ahí no acaba la cosa porque se han producido en mí un par de sensaciones más: primero no entendí la resistencia numantina del chaval a marcharse del Real y ahora me parece incluso entrañable y encomiable ese pulso que le está echando en absoluta soledad al hombre que más poder deportivo acumula en sus manos probablemente desde la etapa de Miguel Muñoz. Me cuentan que Pedro fue el primero en llegar al entrenamiento de ayer y el último en marcharse. León no es, desde luego, Gago, ese 4,5 que un día entró en el Real Madrid y que se irá con viento fresco sin que el Real Madrid haya entrado en él. Probablemente ya no exista posibilidad de marcha atrás, aunque me da en la nariz que, conociendo el comportamiento de Mourinho, aún puede producirse otra vuelta de tuerca en esta historia. Difícil sí, pero no imposible.

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