El penúltimo raulista vivo

El Di Stéfano del siglo XXI

En su afán por "cantar y contar" por esas tierras de Dios el Mester de juglaría culé, convertido, puede que a su pesar, en trovador del fútbol azulgrana, Quique Sánchez Flores, quien, como ya expliqué ayer, se pasó Villanueva del Trabuco, Tembleque y Romangordo (o sea, tres pueblos de España) al decir que el Barça era el equipo de todos, quiso además que a Guardiola se le quedara bien grabado su nombre y le tuviera en cuenta por si algún día decidía realizar un casting para buscarle sustituto a Vilanova, y dijo eso de que Messi era el Di Stéfano del siglo XXI. Se pasó con ello por lo menos Manganeses de Lampreana, Peleas de Arriba y Calicanto (o sea, otros tres pueblos de España) pero estaba visto que, ya que Flores no había podido dar satisfacción a su parroquia, optó por hacerle un trabajito rápido a la ajena, y aquello le quedó fané y descangallado, como en el tango.

Porque, y ahí está el protagonista indirecto de esta historia para acreditarlo, el Di Stéfano del siglo XXI sigue siendo a sus 84 añazos el propio Alfredo di Stéfano Laulhé, que continúa habitando entre nosotros, vive, colea y, a lo que se ve por sus declaraciones, no quiere que le busquen fuera a los sucesores que tiene dentro del Madrid. Porque Messi podrá ser, si acaso, el Kubala del siglo XXI, pero para el papel de Di Stéfano ya maneja el Real otras opciones más blancas, como por ejemplo la de Cristiano. Ayer oí atentamente a Alejandro Bermúdez desmenuzar en Goles la biografía deportiva más reciente de este chaval, y a puntito estuvo de provocar con tantos datos y tanto gol que diera un volantazo y me saliera de la carretera. Resumiendo diré que Ronaldo lleva 51 goles en otros tantos partidos ligueros, pulverizando los números del propio Di Stéfano o Puskas, Pahiño y Hugo Sánchez Márquez.

Yo tampoco quitaría nunca a Cristiano Ronaldo. ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Para qué? ¿Con qué motivo?... Es, sin lugar a dudas, el jugador franquicia del club, necesita jugar para vivir y estar enchufado para sentirse en forma. Cuando sale al campo, que es siempre, responde con sus goles. La literatura antimadridista le discute a él justamente lo que se destacaba de otros goleadores, pero a eso ya debe haberse acostumbrado también; parece ser que tener una ambición a prueba de bombas, querer más, ser un poco egoísta y no dejar tirado nunca y bajo ninguna circunstancia a los compañeros esté ahora de repente mal visto con Ronaldo. Si, como dijo hace unos días Mourinho, Cristiano no volviera a marcar ni un sólo gol más de aquí hasta el final de la actual temporada, pero ni uno sólo, cabría definir su año como verdaderamente excepcional. ¿Dosificar a un futbolista que me marca un gol por partido?... Mejor que eso lo haga Flores. Si pretende jugar como titular en el estadio Santiago Bernabéu, Canales deberá arrancarle de cuajo minutos al Di Stéfano del siglo XXI: bienvenido al Real Madrid, chaval.

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