El penúltimo raulista vivo

El desplante de Del Bosque no debe salir gratis

Además de suponer un auténtico dislate institucional que probablemente haya dado la vuelta al mundo futbolístico tres veces para nuestra propia vergüenza, el feo gesto del seleccionador nacional captado oportunamente por las cámaras de Canal Plus cuando éste pasó de largo y sin saludar al presidente del Real Madrid es otra ofensa más que añadir, pero no a la persona física de Florentino Pérez, que también por supuesto, sino a la institución deportiva a la que éste está representando. Del Bosque ya ha llevado demasiado lejos su odio africano hacia el actual inquilino del despacho presidencial de la casa blanca por no haberle renovado en su día su contrato como entrenador, y desgraciadamente no hay vuelta atrás. Y yo, que en su momento creí que Florentino se equivocó al relevarle al frente del equipo, empiezo a pensar que acertó de pleno sustituyéndole por Carlos Queiroz.

Una cosa es el desplante al negarse a recoger de manos de Florentino Pérez la insignia de oro y brillantes del Real Madrid, faltando de paso gravemente al respeto a todos los socios y aficionados, y otra bien distinta es utilizar su cargo en la federación, para el cual ha sido por cierto elegido a dedo por un señor sin consultar absolutamente con nadie, como mascarón de proa desde el cual ningunear al representante del Madrid elegido democráticamente (ya sé que la última vez, y pese a los redoblados esfuerzos de Alfredo Relaño por catapultar desde su periódico a los más variopintos y estrafalarios candidatos, no hubo elecciones, pero no las hubo por el simple hecho de que absolutamente todo el mundo sabía que ganaría, y de calle además, Florentino) por sus socios.

Convendría recordarle al seleccionador nacional de fútbol, que luego va por ahí dando lecciones gratis a los demás de protocolo, que el Real Madrid Club de Fútbol es el equipo que ha aportado más futbolistas (y gratis) al equipo español a lo largo de su historia. Convendría refrescarle la memoria de lo que sucedió el martes: ese día no jugaba España, que por cierto hizo el ridículo en el último Mundial con él al frente, sino el Real Madrid y el Sevilla; ambos equipos se disputaban la Supercopa de Europa y Del Bosque tuvo la mala suerte de que el título lo ganara el Madrid. La presencia de Florentino Pérez, como la del señor José Castro, estaba por lo tanto justificadísima; para la de Del Bosque, y más aún tras lo presenciado en el palco, simplemente no encuentro una explicación. Alguien tendría que recordarle al seleccionador que esos gestos están muy feos incluso para un hombre de sangre azul como él, pero el "alguien" en cuestión está de vacaciones en Babia y lo máximo que puede esperarse de él es que se reúna en secreto con Bartomeu para decirle eso de "¿Qué más quieres que te dé, José María, si ya se lo di todo antes a Sandro?"...

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