El penúltimo raulista vivo

El comentarista de la RAI

El comentarista de Radio Audizioni Italia no se resistió a la tentación de pegar un saltito en su asiento del estadio Olímpico de Roma cuando Pandev consiguió el segundo gol de la Lazio, el que luego supondría el empate a dos definitivo en el marcador. No pudo reprimir el bote, y todo el mundo leyó claramente en sus labios un tímido "¡gol!". O bien el comentarista de la RAI, nacido en San Canzian d'Isonzo (Italia, por supuesto) era un gran patriota, o bien se estaba alegrando de que le marcaran un gol al Real Madrid.

Puesto que el susodicho comentarista va presumiendo por ahí de pedigrí merengue, y ya que acaban de ingresarle en su cuenta corriente seis, diez o doce (que en eso tampoco se ponen de acuerdo las diferentes fuentes consultadas) millonazos de euros, desecharemos por completo esta segunda posibilidad, dando por hecho que el comentarista en cuestión es un gran patriota italiano, una especie de moderno Giuseppe Garibaldi del antiguo catenaccio. Nadie en su sano juicio podría pensar que al comentarista de la RAI le alegrara, ni siquiera un poquito, que a su Madrid le marcaran un gol. Lo que ocurrió es que él, como si de un romano más se tratara, se alió con los suyos, con su gente, con Italia. Así de simple.

Estaba tan metido el comentarista de la RAI en su recién estrenado papel de comentarista de la RAI que incluso se permitía el lujo de darles pistas a sus compatriotas para que éstos supieran por dónde meterle mano exactamente al Real. La Lazio, según su experta opinión, tenía que atacar por la izquierda ya que Guti no ayudaba en defensa y Ramos subía mucho. Nadie mejor que él podía saberlo puesto que, y esto lo descubrimos ahora, el fino analista había estado entrenando a ese mismo equipo hasta hacía sólo tres meses. ¿Acaso estaría sopesando el comentarista de la RAI presentar su candidatura a la alcaldía de Roma? ¿Es posible que hubiera empezado ya a hacer campaña con sus gestitos el comentarista de la RAI?

Para finalizar, el comentarista de la RAI sentenció que el Real Madrid carecía de identidad propia y que era un equipo muy diferente al suyo. Pero, tal y como yo lo veo, de lo único que puede culparse hasta ahora a Bernd Schuster es precisamente de guardar una sospechosa y triste similitud con el equipo que dirigía hasta hace bien poco el susodicho comentarista de la RAI. Por supuesto que el Real de Schuster tiene una identidad, la de un equipo de fútbol que juega muy mal pero que va sacando los resultados adelante. Tengo muchas ganas de saber qué dirá el comentarista de Radio Audizioni Italia cuando, por fin, el Madrid gane jugando bien. Por eso le echaron a él, porque fue incapaz de satisfacer a una de las aficiones más exigentes del mundo. Por eso trajeron a Schuster, para ver si daba la talla. Y de ahí también que hoy se vea obligado a hacer las batudas, los brinquillos y los saltos de trucha en el palco del estadio Olímpico de Roma y no en el banquillo del Real Madrid, "su" Real Madrid, el Real Madrid por el que daría la vida sin pensárselo dos veces. ¿A que sí?

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