El penúltimo raulista vivo

El comandante

Había gran expectación y mucho morbo en el estadio Santiago Bernabéu por asistir en vivo y en directo a la reacción que pudiera tener Cristiano tras la insidia del fristro pecador de la pradera que aún hoy preside la FIFA. Y tras su primer gol el portugués se cuadró e hizo el saludo militar. Porque si en algo estuvo fino Blatter en su exhibición impúdica de Oxford fue a la hora de definir a Cristiano como "un comandante". Lo es. Cristiano Ronaldo es el auténtico comandante de este Real Madrid, un futbolista único e irrepetible que, de no ser porque al frente del máximo organismo del fútbol mundial hay un caballerete que querría tener a Messi como yerno, habría ganado ya a estas alturas tres o cuatro Balones de Oro. Porque lo mollar no es el ridículo espantoso de Blatter, no, sino lo que en el fondo denota su desprecio. Como dijo Arbeloa, que es muy largo, "si dice eso en público, ¿que no dirá en privado?"...

Antes que eso, Gareth Bale se coló en la fiesta de Cristiano. También había tensión por saber qué podía ofrecer el segundo fichaje más caro de la historia. El recibimiento tributado al galés por parte del antimadridismo militante ha sido realmente repugnante. Cuando uno cree haberlo visto u oído todo aún te sorprende la mala baba de este país. Para saber que Bale va a desencadenar en nuestra Liga un terremoto de 9 grados en la escala de Richter no hay más que ver un partido completo del Tottenham Hotspur. Me alegró especialmente la exhibición de Bale, marcando dos goles (el primero, típico suyo, de una belleza deslumbrante) y dando otras dos asistencias de gol. Esta mañana he oído decir a Federico Jiménez Losantos que el público gritaba "¡cojo, cojo, cojo!" con sorna. Los goles y los pases del falso cojo fueron de lo mejorcito de la noche: ¿91 millones de euros?... A fe mía que es poco dinero. Florentino Pérez le ha timado, señor Levy.

Del histórico 7-3 salieron fortalecidos otros dos jugadores, Diego López y, al fin, Benzema. El primero salvó el empate del Sevilla cuando el marcador estaba 3-2 y en la contra llegó el 4-2. Diego está creciendo muchísimo como portero, muchísimo, y anoche volvió a estar sembrado. No es noticia que López esté bien sino que Vicente del Bosque no le haya convocado ni una sola vez y no piense darle una oportunidad porque él ya tiene decididos sus tres porteros pase lo que pase. Benzema, que también se sumó a la fiesta goleadora del comandante y del cojo imaginario, se "asoció" como nadie, tuvo la bendita paciencia de pararse, mirar y templar e hizo jugar al resto de compañeros. Y, como en el caso de Bale, también me alegro mucho por él porque de un tiempo a esta parte se había convertido en la diana preferida para un sector importante de ilusos madridistas con demasiadas ganas de hincarle el diente a la manzana del enemigo. El partido contra el Sevilla tuvo el indudable valor de poner las cosas en su sitio.

Spoiler final: Bale está tan cojo como Roger Kint. Y hasta ahí puedo leer.

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