El penúltimo raulista vivo

El cabo suelto de Million Dollar Baby

"Era del sudeste de Missouri, de cerca del recóndito pueblo de Theodosia, enclavado entre cedros y robles en el culo del mundo. Se crió teniendo muy clara una cosa, que era basura". Así define la voz en off de Scrap, interpretado maravillosamante por Morgan Freeman, a Maggie Fitzgerald, la campeona de la vida a quien da vida, magistralmente también, Hilary Swank en Million Dollar Baby. Que me perdone San Clint Eastwood, patrón de Malpaso y el hombre que mejor retrata sin duda alguna los bares de América, pero a su película, obra redonda se mire por donde se mire, le he encontrado sólo un pequeño defectillo, un lunar sin importancia, un antojo de nacimiento, fruto, quizá, de que el genio decidió tomar el boxeo como pretexto, un medio a través del cual poder llegar al fin que él pretendía desde el principio, y que no era otro que el de contar la historia de una mujer apasionada y apasionante, una mujer que alcanza un sueño largamente deseado.
 
Yo, al contrario que mi buen amigo Jaime Ugarte que tiene "castigado" al viejo Harry y que ha optado por centrarse en Sin Perdón, veré la película otras mil quinientas veces porque me parece portentosa, porque tiene un guión sensacional y porque, si todo lo anterior no fuera motivo suficiente, lloro, gimoteo y moqueo un montón cuando la veo, y por ahí me han dicho que hacer todo eso resulta muy sano. Pero, vuelta a empezar, (preferiría pensar que tras obtener del santo Clint la correspondiente absolución) a Million Dollar Baby sólo le queda un cabo suelto por resolver, y éste es conocer qué pasa en el futuro con la asesina de la película, esa mala pécora y mala bestia conocida como la "Osa Azul", la campeona alemana que acaba con la vida de "Mo Cuishla", nuestra heroína, tras asestarla un golpe mortal.
 
Reconozco que yo, con el poder omnímodo que tiene el señor Eastwood, habría encerrado a la Osa en Alcatraz bajo siete llaves hasta que de azul hubiera demudado en verde, o puede que la hubiera invitado a un viajecito con todos los gastos pagados a la Isla del Diablo. Pero, dejando a un lado la vendetta literaria, creo que un guiño, sólo uno, habría bastado para dejarnos a todos bien claro que, tras recibir un golpe fuera de tiempo, Maggie es proclamada inmediatamente por los jueces nueva campeona mundial de los pesos welter. Estoy pensando, por ejemplo, en el cinturón de campeona abandonado con aparente descuido en una silla de la habitación del Centro de Rehabilitación "Serenity Glen" en el que agoniza lentamente. Por cierto, "Mo Cuishla" significa "mi amor, mi sangre". Ahí, gracias a Dios, no quedan cabos sueltos. 
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