El penúltimo raulista vivo

Barça: intoxicación por estilo en malas condiciones

A puntito estuvieron el otro día de sacar por primera vez de sus casillas al tranquilón Gerardo Martino. Fue cuando, por decimoquinta vez, le preguntaron por el inimitable estilo de Pep Guardiola, ese Paraíso del que ahora parece de repente expulsado este Barça que se ve por momentos obligado a salir a la contra o a buscar en el córner el refugio de los cobardes para así perder tiempo ante el Real Madrid. En un tris estuvo el Tata, harto supongo de que le busquen las siete revueltas con el maldito karma xaviano, de mandar a La Chingada al periodista. Pero se contuvo. Resopló y contó hasta diez, que es lo que dice Ancelotti que hace él a veces y que es lo que no hizo Condemor Blatter el otro día en su whisky-conferencia de Oxford. El estilo, siempre el estilo. El legado.

Pero es que el estilo del Barça en realidad nunca fue tal. Siempre ha sido un estilo demasiado afectado, un tanto esnob, un estilo similar al del Elliott Templeton de El filo de la navaja interpretado por Clifton Webb. En el estilo del Barça siempre ha habido más literatura que realidad, más apariencia que fondo, más agitprop que firme creencia. Este estilo siempre me ha recordado a esos trailers que consiguen engañarte para llevarte al cine a ver una mala película. Puyol, por ejemplo, sí me parece un tipo con mucha clase. Uno tiene que tener mucho estilo para agarrar a un compañero e impedir que celebre un gol bailando el Meneíto Arrebatao en las mismísimas narices de la afición rival y lograr luego que su heroico acto pase totalmente inadvertido. Yo me habría creído a pies juntillas la historia del estilo culé si su promotor hubiera sido Puyol, pero... ¿Xavi Hernández? Xavi es Elliott Templeton y Puyol es Tom Doniphon.

Sandro Rosell tampoco tiene estilo. Nicolás Casaus, que en paz descanse, sí era un hombre con estilo. Casaus fumaba puros con elegancia y distinción mientras que Rosell los ha prohibido. Rosell, como antes que él Laporta y antes que él Gaspart y antes que él Núñez, no puede ir por ahí hablando del estilo, de la clase, del modelo... porque nadie le va a creer. Aún así, el aficionado culé puede ver la botella medio llena porque jugando mal y sin el tan cacareado estilo con el que un tío tan esnob como Xavi nos ha venido martilleando la cabeza durante los últimos cinco años, el Barcelona gana y saca adelante sus partidos. Sin estilo pero gana. Sin estilo pero va líder. Sin estilo... y sin Messi, que parece ausente y del que dice Mascherano en la prensa argentina que anda el hombre ocupado en las cosas del Mundial. Y a ver quién le pone ahora el cascabel al gato o le tose a Lionel. El chico es un misterio por mucho que su hermano diga que no.

A continuación