El penúltimo raulista vivo

El Barça lo fía todo a Old Trafford

Un título lo cura todo. Sólo faltan cuatro jornadas para que concluya el campeonato y ahora sí que podemos arriesgarnos a decir que el Real Madrid ya no ganará esta Liga jugando como lo hacía la Hungría de Puskas, Kocsis y Hidegkuti, que fue lo que prometió el triunvirato Calderón-Mijatovic-Schuster, pero la ganará y eso contentará a todos, posibilistas y soñadores, pragmáticos e idealistas, prácticos y románticos. La trigésimoprimera tendrá además el valor añadido de que se logrará tres o cuatro domingos antes de que concluya y, al contrario de lo que pasó el año anterior con Capello, no habrá que esperar hasta el último minuto del partido. Un título lo cura todo aunque a mí me siga llamando especialmente la atención el hecho de que la afición más exigente del mundo no pida cuentas del mal juego exhibido durante gran parte del curso que está a punto de acabar.
 
Calderón tomó una decisión de alto riesgo al prescindir de un hombre que, diez años después, volvió a ganarle una Liga, pero su apuesta por la excelencia ha quedado frustrada y no veo a la afición exigiendo el cumplimiento de esa parte del contrato. Pero no es sólo del Madrid del que cabe exigir la excelencia, también del Barça. Es cierto que la forma que los merengues van a tener de ganar la Liga no es desde luego la más estética posible, eso es verdad, pero la manera que los culés van a tener de perderla me parece ciertamente lamentable. Sin el duelo entre Real y Barça esto pierde mucho, y el equipo de Rijkaard viene mostrando en el último mes una mansedumbre que no está a la altura de lo que esperamos de un gran club. En Barcelona  lo fían absolutamente todo al partido de mañana en Old Trafford, pero si pierden contra el Manchester, que no sería lo más ilógico, arderá Troya en la ciudad condal, ya lo verán.

No vale estar en tres competiciones, tal y como cacareaba hasta hace poco algún directivo, vale estar en tres y ganar alguna. Probablemente porque el Madrid vaya a ganar la Liga jugando regular tirando a mal pase a un segundo plano la forma que el todopoderoso Fútbol Club Barcelona va a tener de perderla. Laporta y Rijkaard, éste consciente de que pase lo que pase le echarán fuera del casino, han apostado toda su fortuna futbolística al partido contra el Manchester. Si hace sólo un par de años nos hubieran dicho que el Barça de Ronaldinho, Eto'o, Iniesta, Xavi, Deco, Messi y Puyol, estaría un 28 de abril, a un mes de finiquitar la Liga, a 14 puntos del eterno rival y a 4 del Villarreal, que ahora mismo le robaría la plaza que da acceso directo a la Champions, ninguno nos lo creeríamos. Por supuesto que a los grandes hay que exigirles una forma de ganar, pero también hay que pedirles que pierdan con la cabeza bien alta, cosa que no están haciendo los futbolistas del ex dream team. El sueño acabó en pesadilla, salvo, por supuesto, que mañana salten la banca. De lo contrario, demolición.
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