El penúltimo raulista vivo

El amigo español

Los ingleses, que están empeñados en organizar el Mundial del próximo 2018 y que, según algunas investigaciones históricas realizadas a tal efecto, tienen serios problemas con la violencia y con el racismo en el fútbol desde el año 1887, hace de eso más de un siglo, han elegido al amigo español como su muñeco preferido del pim-pam-pum con el único objeto de convencer a la comunidad internacional de que ellos no son dudosos al respecto, que ya se han curado de lo suyo, que pasaron el sarampión gracias a las sanciones de papá FIFA y mamá UEFA y que, después de irse a la cama sin postre, han aprendido la lección y están tan dispuestos a ejercer su labor apostólica contra el racismo en el mundo que lo harán incluso contra aquel que no haya llegado a producirse, exagerándolo, deformándolo y dándole todo el bombo sensacionalista del que los tabloides sean capaces, que a fe mía que es mucho.

Por lo tanto, no seremos capaces de interpretar correctamente la provocación del portavoz de la Federación Inglesa si antes no la circunscribimos dentro del ámbito general de esa campaña publicitaria inglesa: sin ese dato absolutamente trascendental estaremos perdidos. Cuando el 6 de octubre de 2004 Luis Aragonés, que tiene de miembro del Ku Klux Klan lo que yo de niño de San Ildefonso, se fue de la lengua, cometió un desliz y, en referencia a Thierry Henry, que por aquel entonces militaba en el Arsenal, dijo aquello de "negro de mierda" durante un entrenamiento con la intención de picar en su amor propio al alicaído Reyes, los creativos ingleses vieron el cielo abierto y la emprendieron contra el seleccionador nacional español. Luego Luis, que salta cuando se los tocan, volvió a la carga con lo de las colonias, los gamos y los lobos que iban corriendo detrás de los gamos. El 17 de noviembre de aquel año, menos de un mes después del revuelo de Luis, Inglaterra jugó en el estadio Santiago Bernabéu y cien o doscientos tarados la tomaron con los futbolistas negros de la selección rival. ¿Racismo?... Yo juraría que no. Ignorancia: a patadas. Hubo gritos contra Cole, pero también contra Rooney, y éste es más blanco que la leche, si se me permite la expresión.

Lo que está claro es que la intención última de Inglaterra no era en absoluto disputar un partido amistoso contra España en febrero sino continuar su campaña de promoción del Mundial de dentro de diez años. Y digo que está claro que a la Federación Inglesa le importan dos cominos el partido y probablemente la lucha real contra la xenofobia -que sigue produciéndose mucho más en sus campos que en los nuestros- porque, de lo contrario, no habría dejado suelto por ahí a su portavoz diciendo que ellos no juegan en el Bernabéu. Si alguna vez vuelve a disputarse un partido amistoso contra Inglaterra en suelo español, que lo dudo, éste habrá de disputarse inevitablemente en el coliséum madridista porque, de lo contrario, alguien podrá pensar que cedemos al chantaje y que admitimos una lección de quien realmente no está en condiciones de dárnosla.
A continuación