El penúltimo raulista vivo

Duato y su multiplicidad de idioteces acerca del fútbol

Dice Eduardo Galeano que el fútbol se parece a Dios en la devoción que le tienen muchos creyentes y la desconfianza que le tienen muchos intelectuales. Ayer conocí la noticia de que Nacho Duato se había ido hasta Moscú para pegarle una patada a la ministra en el culo de todos los aficionados al fútbol. Al parecer Duato, que llevaba 20 años como director artístico de la Compañía Nacional de Danza, no llegó a un acuerdo con Ángeles González-Sinde y, aprovechando que España acaba de proclamarse campeona del mundo, decidió echarnos la culpa de todos sus males a quienes nos gusta el fútbol. De forma que si la gente no va al teatro a ver Multiplicidad. Formas de silencio y vacío no será culpa del director sino de Andresito Iniesta y esa manía suya de transformar en arte cada balón que toca.

Después me enteré de que Duato iba presumiendo por ahí de ser el único español que no había visto el España-Holanda, demasiado ordinario para él. Pues ni siquiera es original en eso el conocido coreógrafo puesto que La Gaceta publicó una noticia en la que podía leerse lo siguiente: "Un campamento financiado por la Generalitat prohibió a los niños ver la final del Mundial". Fue entonces cuando me vino de repente a la cabeza la idea de que quizás lo que debería hacer Nacho Duato era irse cuanto antes a trabajar para Montilla, aunque allí le seguiría atormentando Andresito Iniesta y esa lamentable habilidad que tiene para jugar al fútbol como los ángeles de Fuentealbilla. Es posible que lo mejor para Duato sea quedarse un tiempo en Moscú; estoy seguro de que allí llenará todas las noches el teatro Mossoviet... siempre y cuando los rusos no se topen de repente con una generación única de jugadores como la nuestra y lleguen a la final del Mundial y se les ocurra ganarla, en cuyo caso deberá salir pitando despavorido de allí.

Ernesto Sábato, que militó como defensa en el Estudiantes de la Plata, asegura que hay momentos del fútbol que se asemejan a pasos de ballet por la armonía de los movimientos. Mario Benedetti hablaba del fútbol como "cantera de imaginación", mientras que a Roa Bastos, que jugó por cierto en las divisiones inferiores del Cerro Porteño y que era muy amigo de Chilavert, le molestaba mucho el menosprecio al que los "intelectuales puros" sometían por puro capricho al deporte rey. Del fútbol han escrito Celaya, Vargas Llosa, Delibes, Sampedro, Unamuno, Fernández Florez, Umbral, Vicent, Verdú... De forma que a lo mejor el problema no sea tanto del balón sino de las coreografías del señor Duato, que a lo mejor aburren más que un partido de Capello. ¡Se oye por ahí una multiplicidad tal de idioteces acerca del fútbol!...

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