El penúltimo raulista vivo

Dos buenas noticias

Estoy absolutamente de acuerdo con Pepe cuando dice que el Barça buscó la forma de echarle. Y, aunque creo que él no lo comenta, yo, con su permiso, añado que fue evidentemente una táctica diseñada por Guardiola y llevada a cabo como un solo hombre por los once jugadores culés. Humildemente recuerdo que ya lo advertí tras el triunfo en la final de la Copa del Rey: la irrupción del defensa portugués en el centro del campo desorientó totalmente al equipo azulgrana, hasta el punto de que Pepe se convirtió en el jugador clave del partido de Mestalla; había que buscar sobre la marcha la forma de sacarle cuanto antes del campo, y Guardiola -otro goody goody de mentirijilla- optó por la más sencilla, la menos deportiva y la que originaba menor desgaste. La fama de Pepe, que no es precisamente la de San Potamón y que probablemente se ha ganado a pulso, hizo el resto.

Pepe, como Ramos, juegan al límite y no hacen prisioneros sobre el campo, pero, pese a lo que se nos quiere hacer ver desde Barcelona, no existe demasiada originalidad en su comportamiento. Señálenme con el dedo un defensa de primer nivel mundial que se lo piense ante un suculento, apetitoso y recién salido del horno balón dividido: sencillamente no los hay. De ahí que la amplación de sus contratos sea una gran noticia para el Real Madrid. Dejé escrito que ambos seguirían pese a que, como le ha pasado reiteradamente a Mourinho, también a ellos les buscaron sucedáneos de preinscripciones en un colegio de Lugano, cualquier cosa con tal de alterar la estabilidad del vestuario. Con Pepe se hizo una especial labor de desgaste por un único motivo, y es que era una petición especial y muy concreta del actual entrenador. Aves de mal agüero.

Por cierto: contrariamente a lo que algún colega de profesión quiera interpretar, el famoso lema de LQDM no obliga a nada, tampoco a arrojarse desde un décimo piso si lo ordena el de Setúbal o a ingresarle los ahorros de toda una vida en una cuenta corriente del Banco Espírito Santo. Hace mucho tiempo que en Barcelona hay una versión distinta de esa frase, LQDG, y no se ha montado tanto jaleo a su alrededor. Lo que yo creo que los aficionados están queriéndonos decir a los periodistas con esa frase de Lo que diga Mourinho es que están hartos de nuestros juicios de valor, hartos de que queramos mangonear en el día a día del equipo, hartos de que la presión haya convertido al Real Madrid en una máquina trituradora. Si Mourinho ha conectado tan rápidamente con un amplísimo sector del madridismo ha sido justamente porque la gente ha visto que es impermeable a las críticas y no se deja intimidar. Tampoco veo que a Guardiola le lleven demasiado la contraria en la ciudad condal. Pero esa es otra historia...

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