El penúltimo raulista vivo

Don Erre que Erre

No puedes esperar resultados distintos si te dedicas a hacer siempre exactamente las mismas cosas. A la vista de los resultados está que se encontraban en lo cierto quienes aseguraban que el Real Madrid tenía mejor plantilla la temporada pasada y, por contra, aquellos que decíamos que el actual era mejor equipo que el de James, Pepe y Morata nos equivocábamos. Gran parte del éxito de Zidane ha residido en dar protagonismo, en mayor o menor medida, a todos sus futbolistas; gran parte del fracaso de Zidane en estos últimos 5 meses ha consistido en insistir, una y otra vez, en dar importancia a todos cuando, repito una vez más, en este Real Madrid no hay unidades A y B sino unidades A y D.

Habrá habido por parte del entrenador una parte de intento de implicar a jugadores que definitivamente no lo están, no están implicados, y que le han dejado con el culo al aire y, por lo que decía al principio, hay también una suerte de encabezonamiento del técnico en querer dar protagonismo a futbolistas que, como Theo, Achraf, Casilla o Llorente no lo son, no son protagonistas, no pueden serlo en un equipo que aspira a conquistar su tercera Champions consecutiva. Yo creo siempre en la profesionalidad de los deportistas y no me apartaré ahora de repente del guión; con esto quiero decir que estoy convencido de que el jugador lo intenta... pero lamentablemente es una cuestión de calidad, de ausencia de ella en este caso. El futbolista quiere pero no puede porque no sabe más, y el Bernabéu es demasiado campo y el Real Madrid demasiado equipo y cuando, como decía Héctor del Mar, las patatas queman, queman también demasiado.

Pero el mayor responsable es Zidane, don Erre que Erre, quien, como decía al inicio, tropezó haciendo las mismas cosas en la piedra del Fuenlabrada, volvió a tropezar en la del Numancia, tropezó en Butarque y se despeñó anoche ante el Leganés. Zidane, que tiene al Madrid a 19 puntos del Barça en la Liga, no comprendió la importancia de la Copa, título que ayer arrojó lamentablemente a la basura. Lo tenía fácil: Keylor, Carvajal, Ramos, Nacho, Marcelo, Modric, Casemiro, Kroos, Bale, Benzema y Cristiano. Poniendo ese once me juego pajaritos contra corderos a que mañana la bolita del Real Madrid habría entrado en el bombo del sorteo de las semifinales, pero no, Zidane tenía que tropezar otra vez en la misma piedra con un once incomprensible, un banquillo inescrutable, un fútbol indescifrable y una ambición, la de reservar a los mejores para el encuentro de Mestalla del domingo, irreconocible. Zidane dio un paso hacia adelante por sus jugadores y ellos, y ahí incluyo a Isco y a Asensio, dieron anoche tres hacia atrás por él, le dejaron vendido y en una situación de indefensión total en una temporada que deberá jugarse ahora al todo o nada del París Saint-Germain, una carta muy complicada.

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