El penúltimo raulista vivo

Dinosaurios con dinero

El telón de El Primer Palo lo baja siempre una escena de una película de deportes. Una de ellas es Moneyball, el filme que cuenta la historia real de Billy Beane, a quien Brad Pitt da vida en la gran pantalla; en esa escena, el presidente de los Red Sox se reúne con el entrenador general de los Oakland Athletics para ofrecerle el puesto de manager general, y le dice lo siguiente: "Quienes en este momento no estén deshaciendo sus equipos para volver a construirlos según tu modelo son unos dinosaurios y se quedarán tirados en el sofá en octubre viendo cómo nosotros ganamos las Series Mundiales". Puesto que el dato podéis verlo en cualquier sitio ya que Beane dejó Oakland hace un par de años, no hago spoiler si os digo que Beane dijo que "no" a esa oferta, pero lo cierto y verdad es que, con o sin él, no sólo los Red Sox sino el resto de equipos de la Liga Americana de Béisbol se vieron abocados a aplicar su modelo.

Con datos de Transfermarkt y suyos propios, El Mundo publicó el otro día la contabilidad de los últimos cuatros años de los grandes equipos de fútbol europeos: City, -644 millones; United, -566; Barcelona, -349... Allí, a lo lejos, en el puesto 223 del ranking, aparece el vigente campeón europeo, supercampeón continental y campeón mundial, el Real Madrid Club de Fútbol, a quien contemplan tres Champions consecutivas y 4 en los últimos 5 años; resulta que, desde 2014, y a diferencia de sus máximos rivales, el club blanco ha tenido un superávit de 55 millones de euros. El Cholo Simeone, que acaba de volver a llorar a propósito de la inferioridad económica en la que dice encontrarse con respecto a sus adversarios, dirige a un equipo que tiene un déficit de 116 millones de euros a cambio de una Europa League; el Real Madrid tiene un superávit de 55 millones a cambio de cuatro Copas de Europa, tres Mundiales de clubes, tres Supercopas de Europa, una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa española.

Hace muchos años se hizo famosa, casi tanto como las del "miedo escénico" y el "estado de ánimo", una frase de Jorge Alberto Valdano, el payador perseguido: "Nadie celebra un balance". Y es cierto... al menos en el Real Madrid. En el Real Madrid tampoco se celebra un balance, ni siquiera se celebra cuando dicho balance positivo deja en evidencia al resto de clubes europeos porque, además, viene con títulos, y títulos importantes, debajo del brazo. Puede que eso sea así porque en el Real Madrid ya no se celebra nada y todo se critica, incluso que se gane dinero y al mismo tiempo se obtenga el título más importante del fútbol mundial. Es probable que esto sea así porque se trata de Florentino Pérez, que es un hombre que goza de una evidente mala prensa.

Quienes nos atrevemos (porque hay que reconocer que uno ha de tener un puntito de atrevimiento, o no importarle lo más mínimo la opinión ajena, para decir, en lo tocante a este asunto, la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad) a señalar que Florentino es un extraordinario gestor también gozamos de mala prensa e inmediatamente somos vistos como agentes al servicio del doctor No, pero si en vez de Florentino, que proviene de Florentinus, que significa floreciente, fuera Josep María, y en lugar de Pérez, que es un apellido que viene de la Edad Media, fuera Bartomeu... entonces sí, entonces tendríamos vía libre para hablar del modelo, del prototipo, del esteriotipo, del arquetipo, del paradigma, de la norma, del patrón, del ejemplo y hasta de la pauta si se me apura.

El viernes mi amigo Juan Pablo Polvorinos me reprochó que la semana anterior dijera que, a propósito de los fichajes del Madrid, se aventuraban "días de luz y de color". Con luz yo me refería, por ejemplo, a Neymar y no a Odriozola, y cuando hablé de color estaba pensando en Mbappé y no en Lunin, que ha sido presentado hoy... pero yo estaba equivocado. Aunque aún faltan un mes y una semana para que se cierre el mercado de verano y todo es posible, sí parece que el madridismo no va a tener nada más que celebrar que esas tres Copas de Europa consecutivas y cuatro en cinco años y, aunque nadie vaya a ir a La Cibeles a festejarlo, que eso se haya logrado además gastando indudablemente mucho menos dinero que sus rivales. Ningún madridista va a ir a la fuente por eso... pero debería.

Debería porque se trata de su patrimonio, del que hace fuerte al Real Madrid y le convierte en inviolable para jeques de Qatar, millonarios chinos o petroleros rusos. A diferencia de don Santiago Bernabéu, a quien dolió la traición de muchos madridistas porque él también era un hombre del pueblo, Florentino Pérez, que pertenece a la élite económica, política e intelectual de este país, ya viene traicionado de casa, no se va a desengañar pero, al parecer, sí sabe lo que hace y lo que quiere para su club. O sea, tiene un modelo, que no consiste en toparte de repente con Messi, Puyol, Valdés, Iniesta y Xavi o en que todos tus equipos, desde el primero hasta el último filial, jueguen el tiki-taka, sino en trabajar una teoría, llevarla a la práctica con responsabilidad y demostrar que funciona. Y ésta, ¡eureka!, funciona... Florentino ha cuadrado el círculo mientras que aquellos que sostenían que Song sería más importante para el Barça que Modric para el Madrid son incapaces de triangular un triángulo. Es muy posible que el equipo que ahora mismo no esté deshaciendo su plantilla para reconstruirla bajo estos mismos parámetros vuelva a ver por la tele la final de la Champions del Metropolitano. Son dinosaurios con dinero.

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