El penúltimo raulista vivo

Diferencias entre Capello y Beckham

Ya dije que, si me daban a elegir, yo prefería la actitud de David Beckham, que ha advertido en enero que él no seguirá en julio, antes que la de Fabio Capello. Hace diez años, Capello firmó por tres temporadas con el Real Madrid, pero luego sólo acabó cumpliendo una de ellas. Lo que yo no recordaba es que, siete semanas antes de que finalizara la Liga, Capello ya anunció públicamente que se iba. Fue, en concreto, el 29 de abril de 1997. Por eso, el efecto inmediato que produjo en el técnico italiano la pregunta realizada por mi compañero Miguel Angel Muñoz resultó tan letal como si, en lugar de haberle hecho una simple pregunta, le hubiera preparado un cóctel de toxina botulínica, ántrax, estricnina y cianuro a partes iguales: "¿Qué diferencia hay entre el caso de Beckham y el suyo propio?"...

Capello, que tiene más conchas que un galápago, aún tuvo tiempo suficiente para fabricar sobre la marcha una respuesta más o menos rápida: la diferencia era que el equipo de Beckham empieza su Liga en abril mientras que el suyo, que a la postre acabó siendo el Milan, lo hizo varios meses más tarde. Pero no es cierto. Puede que Los Angeles Galaxy empiecen a jugar en el mes de abril, pero Beckham nunca se incorporaría a su nuevo equipo antes del próximo 30 de junio, que es cuando concluye su contrato con el Real. El fondo de la cuestión es que Capello desconfía de la profesionalidad de Beckham, pero esa duda también podría habérsele aplicado en su día al entrenador. Y en su caso, si cabe, con mayor motivo puesto que Capello se fue a un rival directo del Madrid en la Champions League, mientras que Beckham emigra a una Liga de chicle, un campeonato que no importa a nadie, ni siquiera a los propios estadounidenses.

Ramón Calderón aseguró ayer que no quería echar más leña al fuego, pero al final acabó diciendo que el jugador les había toreado. Vamos, como lo hicieron Kaká, Cesc y Robben. Mientras el Real Madrid contrata un director de comunicación, el club sigue más perdido que una vaca lechera en el laberinto de la M-30. Calderón dice que la decisión de prescindir de Beckham ha sido de Capello, y Capello dice que la decisión la ha tomado el club. El caso es que el Real Madrid, ya sea por decisión de Fabio Capello, de Ramón Calderón o del alcalde de Tarilonte de la Peña, provincia de Palencia, acaba de tirar a la basura un montón de dinero y, de paso, se ha debilitado deportivamente a sí mismo. Y que conste que he dicho Tarilonte de la Peña al azar, no vaya a ser que al final, efectivamente, alguien quiera echarle la culpa al señor alcalde.

Beckham, por cierto, se marcha en absoluto silencio, sin decir una palabra más alta que otra y evitando criticar al Madrid por esperar hasta el último instante para intentar renovarle. El inglés sólo intervino en una videoconferencia después de que el club merengue, a través de su página web, confirmara que no habían alcanzado un acuerdo. Anoche oí de nuevo las intervenciones de Capello y Lorenzo Sanz de hace diez años en el programa "Super García" de la Cadena Cope. Lo cierto es que el italiano no dejó títere con cabeza y eso, naturalmente, provocó la intervención posterior del presidente. La marcha de Capello resultó traumática aunque el Real Madrid acabara ganando ese mismo año la Liga y luego, ya sin él sentado en el banquillo, la séptima Copa de Europa, la del histórico gol de Pedja Mijatovic. Beckham se va por la puerta grande, Capello lo hizo por la de atrás. Aunque ahora, una década después, parezca dispuesto por fin a cumplir íntegro su contrato.

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