El penúltimo raulista vivo

Diego López y el mito

La pregunta que más veces me están haciendo este verano es si Casillas se va del Real Madrid. Mi respuesta ha sido siempre la misma: "Depende de él", Y así es, irse o quedarse siempre ha dependido en realidad de Iker, la decisión siempre ha estado en su mano puesto que ningún presidente del club, y mucho menos Florentino Pérez, va a ser tan necio como para desprenderse de él con el desgaste de popularidad que ello supondría. Es cierto que Casillas ha perdido tirón entre un sector de aficionados merengues y es evidente que sus últimas temporadas no han sido precisamente las mejores de su dilatada carrera deportiva, pero sigue siendo uno de los mejores jugadores de la historia del equipo blanco, lo ha ganado todo y ningún dirigente se expondría al riesgo de sacarle por la puerta de atrás.

Otra cosa es que Iker hubiera salido a la palestra para decir públicamente que su etapa en el Madrid se había acabado y que quería cambiar de aires, entonces sí. Pero esos aires además de nuevos tendrían que venir acompañados de un puñado importante de millones porque Casillas es uno de los porteros mejor pagados del mundo, tiene una ficha de galáctico y nadie se ha mostrado dispuesto a pagarle tanto dinero. Con la llegada de Keylor Navas estaba claro que uno de los dos porteros tendría que salir. La opción que yo mismo barajé aquí de quedarse con los tres supondría otro año más de fricciones puesto que un gran portero estaría en el banquillo y otro gran portero se iría a la grada, y el club no quiere más sufrimiento. Y lo entiendo.

La puntilla se la ha dado a Diego López el entrenador Ancelotti al confirmar que Casillas será titular en la final de la Supercopa europea ante el Sevilla. Es el primer título que se juega el Madrid y Ancelotti, que nunca ha sido de esos técnicos que ocultan sus planes hasta el último segundo, no ha tenido inconveniente alguno en desvelar que jugará Iker "aunque Diego está bien". Y a lo que diga ahora mismo Ancelotti hay que responder "amén" por dos motivos: primero porque, nada más llegar al club, decidió sentar en el banquillo a Casillas y darle la titularidad a López, y segundo porque estamos hablando del entrenador que ha logrado La Décima. Diego, a quien dedicaré un artículo cuando su adiós al Mónaco o a otro sitio sea oficial, lo tiene en chino para seguir. No ha hecho nada mal, al contrario. López es un fenomenal portero pero Iker Casillas es un mito y ahí tiene perdido el partido. En el fondo lo sabíamos todos, ¿o no?...

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