El penúltimo raulista vivo

Destituyamos a Del Bosque

Cesemos a Del Bosque. Inmediatamente. Yo lo veo lo más normal del mundo: si España perdió ayer después de 13 victorias consecutivas en 13 partidos, lo mejor es que cesemos cuanto antes a Del Bosque y pongamos a otro en su lugar. Aún hay tiempo para corregir errores. Queda un año para el Mundial y el sustituto de Del Bosque tendría tiempo suficiente para rearmar un equipo solvente. Por otro lado, las 13 victorias consecutivas del seleccionador (ojo, del actual seleccionador, porque las otras 22 sí tienen un gran valor y han sido conseguidas ante rivales de gran enjundia) han sido obtenidas ante selecciones sin categoría suficiente. Cesemos a Del Bosque. Hoy mismo. Ayer. Lo ideal habría sido echarle tras la ducha. O, mejor, en la ducha misma. Angel María Villar y Hierro tendrían que haber entrado en la ducha de Del Bosque y ponerle de patitas en la calle. Enjabonado y todo. Adiós.

Que no espere Del Bosque cariñitos del luisismo militante. De puertas para afuera, quizás, pero estoy seguro de que, de puertas para adentro, los satélites de Luis se llevaron ayer una profundísima alegría. ¿Qué pruebas aporto?... Ninguna. No hace falta aportar pruebas. ¿Acaso aportaron pruebas los satélites de que Raúl se había sublevado en el transcurso del Mundial de Alemania?... Pues yo ahora, con la misma ausencia de pruebas, digo que el luisismo se llevó ayer una gran alegría y que el triunfo de Del Bosque en la Copa Confederaciones habría supuesto para ellos un palo muy duro. Quiero recordar aquí y ahora que si la transición de Luis a Del Bosque ha sido sencilla se debe casi exclusivamente al comportamiento elegante y caballeroso del señor que ocupa hoy el banquillo de España. El otro día, tras su decimotercera victoria, cuando todo indicaba que íbamos a jugar (y a ganar) la final ante Brasil, Vicente declaraba lo siguiente: "Luis me dejó el juguete con las pilas puestas".

Destituyamos a Del Bosque. Echémosle. Pongamos a otro en su sitio. ¿Por qué no Luis?... El otro día dijo en Tele 5 que quería entrenar a una selección. ¿Para qué buscar más si tenemos al sabio ahí al lado? Lo mejor, desde mi punto de vista, es que Vicente presentara su dimisión irrevocable después de una derrota tan humillante como la del miércoles. Puso a los que no debía y luego hizo mal los cambios. La ambición de España brilló por su ausencia. Los jugadores no estuvieron acertados y él no supo reaccionar a tiempo. Durante 13 partidos, Del Bosque ha tenido suerte, mucha suerte. Un jardín en el culo. Pero, a las primeras de cambio, el proyecto se ha venido irremisiblemente abajo y hay que tomar decisiones difíciles pero imprescindibles. Por lo demás: ¿A quién se le ocurrirá ir por la vida sin un satélite por lo menos? ¡Váyase, señor Del Bosque, váyase!... Las pilas de Luis le han durado hasta las semifinales de la Copa Confederaciones. Usted no ha hecho nada. Arreglemos el Mundial.
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