El penúltimo raulista vivo

Deshacer la casa

De haber justificado los insultos acaecidos en Munster a la finalización del encuentro ante el Borussia yo no habría estado en absoluto de acuerdo con Karanka, pero es que el segundo entrenador madridista no empleó en ningún momento el verbo "justificar" a lo largo de su rueda de prensa. Aitor dijo textualmente lo que sigue: "Lo que tampoco podemos pretender es que después de un partido como el que se jugó el otro día... La gente ha perdido el día de trabajo, se ha gastado el dinero en ir allí... Pierdes de la manera en que pierdes... Está claro que entiendes... Tienen todo el derecho de hacerlo, y los insultos para uno, dos jugadores... Uno o dos miembros del cuerpo técnico... Yo creo que son insultos para todos, y así nos lo tomamos, ¿no?... Tienen su derecho, y lo que está claro es que no te van a aplaudir, no te van a ovacionar después de lo que has hecho el otro día".

De forma que Karanka entiende pero no justifica lo sucedido en el aeropuerto. Vaya por delante que yo ni justifico ni entiendo que un grupo de socios o aficionados madridistas se vayan hasta Alemania para ver jugar al equipo de sus amores y, después de una soberana paliza, les agredan verbalmente. No lo comprendo por muchos motivos, siendo el primero de ellos que en la entrada al campo no va incluida la vejación al deportista; y la segunda es una razón eminentemente práctica: si fuera tan sencillo y los futbolistas renacieran cuando uno, dos o doscientos seguidores les llamaran vividores o sinvergüenzas o aparecieran con la universalmente conocida pancarta de "Menos millones y más cojones"... todos los equipos de fútbol del mundo serían competitivos, y no es así, no funciona de ese modo.

Sí estoy de acuerdo sin embargo con Karanka cuando, en la primera parte de su intervención, reclamó el apoyo del público para todos los partidos del estadio Santiago Bernabéu y especialmente para el del 30-A. Tiempo habrá para hacer balance al final de temporada y para echar nuevamente abajo la casa blanca. Ocasión tendrán los socios de exigir por enésima vez que se vayan todos y que se traigan mil o dos mil caras nuevas. Seguro que esto lo arregla Ancelotti o Benítez o Wenger o quién sea, pero el madridismo debe apoyar ahora a muerte al cuerpo técnico y a los futbolistas que han logrado batir al Barça y ganar de paso la mejor Liga española de todos los tiempos. La Décima pasará de largo si los los jugadores no respetan al rival y miman a su competición por antonomasia y si los aficionados no respetan a sus propios futbolistas. Tiempo habrá después para deshacer como siempre la casa.

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