El penúltimo raulista vivo

Del Nido, O'Neal, Maradona y el pollo frito de Kentucky

Definitivamente no es este un buen año para los bocazas. Boluda, que es Calderón, dijo en El Tirachinas que iban a "chorrear" al Liverpool, y luego los ingleses ganaron con un gol a la remanguillé y con un fútbol más triste que el cochero de Drácula, y ahora Del Nido, que a veces también parece Calderón, ha dicho que del león bilbaino no iba a quedar ni la melena ni el rabo y resulta que el Athletic se ha merendado al Sevilla como hacen las anacondas con los ciervos, desencajando la mandíbula y to pa dentro. Ahora podrá decir Del Nido misa cantada en latín, pero la verdad es que lo suyo sonó a provocación y a los de Caparrós no les quedó más remedio que tocar retreta ante su afición. Los jugadores y el entrenador sevillistas tienen que estar tan contentos con Del Nido como los jugadores y el entrenador del Madrid lo están con Boluda, que es Calderón de todas todas.

El Athletic se clasificó jugando como lo lleva haciendo el último siglo. El filósofo y jugador de baloncesto Shaquille O'Neal solía decir que él, como le pasaba a la Kentucky Fried Chicken con el pollo frito, sólo sabía hacer bien una cosa, pero esa la bordaba. Si dejamos a un lado el hecho de que Shaquille, que efectivamente en lo suyo es un verdadero crack, ha debido comer muy poco pollo frito o únicamente lo ha hecho en las tiendas del coronel Sanders, nos daremos cuenta de que en el fondo tiene razón: no te compliques la vida, limítate a hacer lo que sabes hacer. Hubo quien trató de cambiar el centenario estilo del Athletic y se estrelló con todos los bártulos; Caparrós ha insistido en lo mismo y al final le ha salido la jugada. El Barcelona, por el contrario, se clasificó como no lleva haciéndolo el último siglo, aunque el marcador del partido de ida condicionaba claramente la eliminatoria. Jugó con fuego el equipo de Guardiola, pero está en la final.

Hubo otra final de Copa del Rey entre ambos equipos, la del año 1984 en el estadio Santiago Bernabéu, que acabó convertida en la Tercera Guerra Mundial. Maradona, a quien tiempo atrás Goicoechea había tatuado Andoni en la pierna, tenía algunos pagarés sin cobrar y, puesto que se marchaba a Nápoles, inició las hostilidades en cuanto el árbitro pitó el final del partido, no tardando mucho en sumarse a la refriega el poeta Migueli. El último partido de Diego con la camiseta del Barcelona acabó como L.A.Confidential, pero aquello no impidió que Dani alzara la Copa del Rey. El Athletic contaba con Zubizarreta, Urquiaga, Liceranzu, Salinas, Urtubi o Argote, mientras que el Barcelona jugaba con Schuster, Marcos, Rojo, Julio Alberto, Carrasco, además del ya citado Maradona. No tenía mal equipo Clemente, pero el de Menotti era indudablemente mejor. Ganó el Athletic: ¿por qué?... Por lo del pollo frito de Kentucky.
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