El penúltimo raulista vivo

Del lado de Messala

De Flavio Briatore podrán decirse muchas cosas salvo que no fuera un estratega ciertamente original de la Fórmula Uno. ¿O es que no resulta original y provocador pedirle a un piloto que estrelle su monoplaza con objeto de beneficiar a otro?... Servidor, por lo menos, no lo había visto jamás en su vida. Y Martín Higueras, que es el que sabe de esto, probablemente tampoco. Me viene a la cabeza una referencia cinematográfica: la famosísima escena de cuádrigas de Ben Hur, cuando, harto de que Judá no ceda terreno, su ex amigo Messala le cose a latigazos para impedir que cruce la meta. El romano paga la trampa con su vida tras caerse y ser atropellado y pisado por uno de los carros de la carrera, pero debemos tener en cuenta que los hechos relatados por Lewis Wallace y posteriormente llevados a la gran pantalla por Fred Niblo, primero, y William Wyler, después, se remontan a hace veinte siglos y entonces no se andaban con las zarandajas de la FIA.

Por mucho que fuera apoyado y apadrinado por él, yo no echaba de menos un gesto solidario de Fernando Alonso hacia Flavio Briatore. Imagino que, como siempre que se trata de un personaje tan público como el bicampeón mundial, también se habrá producido un debate acerca de eso y un sector de aficionados pensará que el piloto español era un desagradecido por no salir en apoyo del tramposo italiano. Pero, ¿cómo se puede apoyar a alguien que ordenó estrellar un monoplaza para tratar de sacar ventaja? ¿Cómo se puede estar del lado de Messala?... Alonso ya mostró a Briatore su agradecimiento ganando para él dos Mundiales, de ahí justamente que me haya llamado tan negativamente la atención el hecho de que Fernando esperara a subir al podio de Singapur para dedicárselo a su mentor. Eso sólo puede indicar una cosa, y no resulta en absoluto noticiable, y es que Fernando Alonso está por encima del bien y del mal y se la trae al pairo lo que de él se pueda decir o pensar.

Por supuesto que Fernando no le dedica el podio a Briatore por la jugada sucia del año pasado sino por su labor, sea cual sea esta, a lo largo de 2009. Si las noticias que llegan por tierra, mar y aire son ciertas, Alonso está a puntito de fichar por Ferrari. Esa noticia, de producirse, será tan importante como la contratación de Pau Gasol por los Lakers. Los españoles tendremos entonces a Fernando en la escudería más prestigiosa de la Fórmula Uno y a Pau en el equipo más glamouroso de la NBA, dos compatriotas nuestros como la auténtica punta de lanza del deporte mundial. Reconozco que el gesto de Alonso, justo en el preciso momento en que se está cocinando su fichaje por Ferrari, es tan generoso como suicida y poco precavido y es probablemente fruto de quien se siente absolutamente intocable y seguro de sí mismo, pero a mí no me ha gustado ni un pelo. Yo era de Judá Ben Hur. Messala siempre me pareció un chulo.
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