El penúltimo raulista vivo

Del Bosque y el nuevo Paraíso Terrenal de Piqué

Habló el Conde Duque de Del Bosque. Y, como viene siendo habitual desde que Villar le eligiera como seleccionador nacional, lo ha hecho para posicionarse del lado del más fuerte, que él interpreta que ahora mismo es el Barça. Del Bosque no reúne ninguno de los dos requisitos imprescindibles necesarios para ocupar ese puesto, a saber: capacidad para convocar a los jugadores que estén mejor en cada momento (él "muere" con los suyos y sanseacabó) y autoridad moral para poner orden en un equipo, el España F.C., integrado por futbolistas de diferentes clubes. La injusticia, la diferencia de trato entre jugadores dependiendo del equipo de procedencia, genera insatisfacción y frustración y, tarde o temprano, acaba provocando un desorden interno que termina estallando en cualquier momento. Salvo que uno emplee la táctica del avestruz y meta la cabeza bajo tierra para rehuir el enfrentamiento, el jugador con carácter acaba saltando y llamando la atención sobre ese trato discriminatorio; a Arbeloa le sucedió eso, acabó quedándose aislado (cuestión que fue alabada por la inmensa mayoría de periodistas deportivos) y al final fue expulsado del Paraíso Terrenal de Xavi Hernández, que ahora es al parecer el Paraíso Terrenal de Gerard Piqué.

Piqué y los internacionales del Real Madrid se vieron ayer las caras por primera vez después de la bromita del fubolista culé en la que se reía de Cristiano y, por extensión, del club blanco. Y, tal y como reclamaba al final del artículo del lunes, Sor Del Bosque intervino, claro que intervino; intervino, por supuesto, para ponerse del lado de Piqué, o sea del lado del Barça. No habría nada más que decir si el modo de actuación del seleccionador nacional hubiera sido siempre el de quitarle hierro al asunto, el de restarle importancia a estas cosas, pero Del Bosque aplica el concepto marxista (de Groucho, no de Karl) de "estos son mis principios, si no le gustan tengo otros". A Vicente, por ejemplo, no le gustaron algunos aspectos de aquella eliminatoria de Copa del Rey entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid que acabó ganando el equipo blanco, y así lo expresó con inusitada energía: "Hay episodios y cosas que no me gustan y no me gustan". Se refería en aquella ocasión Del Bosque a los roces que se produjeron entre los merengues Ramos o Arbeloa y el, por aquel entonces, colchonero Costa.

A Del Bosque no le gustó que jugadores de diferentes clubes lucharan por sus respectivos colores hasta el límite de sus posibilidades ya que interpretaba que aquellas chispas deportivas podían pasar más tarde factura en la selección, el equipo de todos. Es cierto que aquella eliminatoria fue muy bronca y que el Madrid la disputó al más puro estilo Simeone; y es curioso porque Vicente, que callaba cuando únicamente pegaba uno, saltó cuando se pusieron a repartir los dos. A Del Bosque no le gustaban los recados futbolísticos sobre el campo pero ayer justificó uno extradeportivo al afirmar que la polémica de Piqué era "infantil", añadiendo a continuación que lo dicho por el fubolista culé era "una ironía o una realidad"... ¿Estoy equivocado al interpretar que el seleccionador nacional de fútbol de España otorgó anoche carta de naturaleza a lo dicho por Piqué? ¿Me confundo si deduzco que, según el seleccionador nacional de fútbol de España, es posible que Piqué tuviera razón en el fondo cuando afirmó, bien es cierto que en un lamentable estado etílico, que el declive del Real Madrid empezó con la fiesta de Kevin Roldán?... Y, de ser así, ¿no se estaría hablando Del Bosque de una casa que no es la suya?...

Y vuelvo al inicio: si, además de quitarle siempre importancia a todo aquello que ocurre fuera de la selección y no ponerse nunca del lado de nadie, Del Bosque hubiera consentido que otros entrenadores se refirieran a España, ahora comprendería que él hablara del Real Madrid... pero es que tampoco ha sido así. Cuando José Mourinho se refirió a Diego Costa, que es jugador del Chelsea, aquello le sentó suficientemente mal a Del Bosque como para decir esto otro: "Valoramos (porque Vicente ya habla en plural mayestático) el gran entrenador que es, pero creo que cada uno deberíamos opinar de lo que pasa en nuestra casa". De nuevo el principio marxista de los principios, otra vez la doble vara de medir. Y es muy triste pero la actitud de Vicente del Bosque está provocando entre los madridistas (que alguno hay todavía por ahí) una lenta desafección hacia el equipo nacional. Hay muchos socios y aficionados del Real Madrid que ya no se sienten representados por una selección encabezada aparentemente por Del Bosque pero liderada hasta ayer por Xavi y, por lo que se ve, abanderada desde ahora por Piqué, el del escupitajo por la espalda a Pedro Cortés. El verdadero trabajo de reconstrucción de la selección empezará cuando se vaya Vicente del Bosque. Y auguro que será un trabajo arduo, lento y doloroso.

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