El penúltimo raulista vivo

Deferr, nuestra última esperanza

Me gusta Gervasio Deferr. Nuestro medallista olímpico, nacido en Premià de Mar, Barcelona, reconoce en la contraportada del diario Marca que si él gana una prueba y no suena el himno nacional español, simplemente se va. Esto, que en cualquier otro país del mundo no sería en absoluto noticiable, aquí empieza a desprender tintes de auténtica heroicidad. Deferr es nuestro héroe, el héroe de aquellos que defendemos la idea de España como una nación de hombres y mujeres libres, el héroe de quienes pensamos que llamarle al pan, pan, y al vino, vino, no es hacer política sino impedir que se pasen por alto actitudes que no son normales, el héroe de aquellos que criticamos, por ejemplo, que en la sede de la federación española de fútbol no tengan una bandera de España presidiendo la sala de prensa porque se la han prestado a unos alemanes de la BASF.

No me gusta Joan Laporta. Según cuentan y reflejan todos los periodistas que acudieron a la cena previa al partido de Copa organizada por la federación, el presidente del Barcelona dijo que se trataba de una final entre dos países. Como Gervasio Deferr no estaba entre los invitados, nadie dio la cara, nadie dijo nada, nadie protestó, nadie pidió al presidente del Barcelona que rectificara inmediatamente sus palabras, nadie se levantó de la mesa y mucho menos dejó a Laporta con la palabra en la "í" de países en la boca. Supongo que el jamón sería de pata negra, el solomillo estaría muy jugoso y tiernecito y el sorbete de champagne demasiado fresquito como para exponerse a perderlos todos por defender una idea tan trasnochada como la de España. El caso es que todos permanecieron sentaditos en su sitio, callados y en silencio, quien sabe si con los mofletes llenos de un pinchito de merluza a la vasca.

Preguntado anoche por Abellán en El Tirachinas acerca del asuntillo ese que piensan montar los diplodocus ideológicos de Cataluña en Acción y Esait, Jorge Carretero, portavoz de la federación española, pasó palabra. Y no hay que pasarla sino tomarla. Lo justo habría sido que, nada más oír a Laporta, Angel Villar o quien fuera hubiera montado en cólera. Pero este Villar es el mismo Villar que el viernes elogiaba públicamente a Ramón Calderón, "un hombre muy capaz y un gran dirigente", el mismo día que el ex presidente del Real Madrid, ahora convertido por Villar en presidente de la Comisión del Centenario de la federación, era imputado por supuesto fraude en el voto por correo. Ojalá no pase nada esta noche y se vea un bonito espectáculo deportivo. Ojalá mañana no tengamos que avergonzarnos porque Valencia, que es España, sea portada de los informativos de medio mundo. Pero, salvo que Deferr acuda al partido, que a nadie le quepa la menor duda de que estaremos indefensos. Triste, pero cierto. Y eso que Erkoreka acusa a Zapatero de "pordiosear" en el Congreso.
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