El penúltimo raulista vivo

De titular, por supuesto

Raúl alcanzó ayer a Santillana como segundo máximo goleador histórico del Real Madrid. Las dudas acerca del número exacto de goles conseguidos por el gran Carlos Alonso, si fueron 289 o llegó a marcar el 290, resultan insignificantes puesto que Raúl, a quien Hierro definió como el Ferrari, superará esa cifra con creces, pasando por la izquierda a don Alfredo Di Stéfano, máximo goleador del mejor club del siglo XX según la FIFA. El gol de Raúl, otro tanto salvador que desatascaba un partido que se complicó mucho, molestó sobremanera al entrenador del Sevilla; no en vano, el capitán del Madrid marcaba sólo un minuto después de que lo hiciera Kanouté, empatando injustamente un partido que el equipo de Schuster parecía tener bien amarrado. Raúl, rodeado de defensas, controló en una baldosa y lanzó un disparó que se coló en la portería de Palop por el único resquicio libre que quedaba.

Dicen que José Armando Ufarte, la mano derecha del actual seleccionador español de fútbol, fue a espiar a Capel, pero lo cierto es que los mejores del partido fueron Heinze, que desgraciadamente no es seleccionable, Guti y Raúl, que tampoco lo es... al menos con Luis Aragonés sentado en ese banquillo. Fue precisamente el Di Stéfano entrenador quien puso de moda eso de "¿y a quién quito?". Cuando un jugador se quejaba o hablaba con la prensa para exigir un sitio en el once titular, Di Stéfano le llamaba a capítulo y le decía eso: "¿Usted quiere jugar?... Dígame a qué compañero suyo quito para ponerle a usted en el equipo". Ese debate, y no el de la presencia de Raúl en la alineación titular de España, sí que resulta falsario. A nadie se le pasó nunca por la cabeza quitar a Di Stéfano, y estoy convencido de que si, llegado el caso, un futbolista hubiera respondido "quite a este, o a este otro, o aquel porque yo soy mejor que todos ellos", él lo hubiera hecho, aunque sólo fuera por haberle echado un par de narices.

A la pregunta de "¿a quién quitamos para poner a Raúl?" yo respondo que hay que quitar a Luis. Hay que pasar de puntillas por el asunto de Raúl no vayan a molestarse el seleccionador y su entorno. Ayer, por cierto, el Bernabéu volvió a clamar por su presencia con España y hasta un español universal como Plácido Domingo reclamó la convocatoria del 7 blanco. Entre pasar de puntillas por el tema y hacerlo como un elefante en una cacharrería, yo me quedo con esto último: entremos todos como auténticos elefantes en esta inexplicable cacharrería. Hay que quitar a Luis, pero no, como algunos pretenden dar a entender, para que ponga siempre a Raúl sino para que explique por qué no lo lleva si es que decide hacerlo así. No deberíamos caer en el error de santificar la anormalidad, y es a todas luces anormal que el segundo mayor goleador histórico del Real Madrid no juegue con España. De titular, por supuesto.
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