El penúltimo raulista vivo

De Maradona a Ronaldo

Habrá quien piense que Ronaldo se llama Ronaldo por Ronaldo, pero no; Ronaldo, Cristiano, se llama así en honor al cuadragésimo presidente de los Estados Unidos de América y trigésimo tercer Gobernador de California, Ronald Reagan. Resulta que Dolores Aveiro, la madre de Cristiano (¡siempre las madres!) fue una gran admiradora de Reagan y decidió llamar a su hijo así por él. El futbolista más caro de la historia lleva el nombre del hombre que frenó el expansionismo soviético con lo que los periodistas de la época bautizaron como la Guerra de las Galaxias y que redujo radicalmente el tipo impositivo, incrementando casi al mismo tiempo los gastos militares. En la lápida de Ronald Reagan puede leerse lo siguiente: "Sé en mi corazón que el hombre es bueno. Que lo que está bien triunfará siempre al final. Y que cada vida tiene un valor y un propósito especial".

El valor de Cristiano Ronaldo ha sido de 94 millones de euros, aunque él confiese que sabe que vale eso o incluso más, y su propósito último no es, como dijo Jorge Valdano en la rueda de prensa del lunes, echarse novia en Madrid ni tampoco salir huyendo escopetado de aquí por miedo a los paparazzi o a los fans con un grado de excitación desorbitado. El Real Madrid ya tiene experiencia acumulada a la hora de gestionar problemas similares a estos, no en vano también se desató en su día la locura por los fichajes de Figo, Zidane, el otro Ronaldo y, especialmente, por David Beckham. Sin embargo hay algo que convierte en único y extraordinario lo que aconteció el otro día con Cristiano y que yo creo que sólo encuentra parangón en lo que vivió y rodeó posteriormente a Diego Armando Maradona en Nápoles. El jugador es consciente de que aquí tendrá tres veces la presión que tuvo en Manchester y, por las medidas especiales que ha diseñado el club, parece que al Real Madrid también le inquieta esa cuestión.

Cristiano, el hombre que lleva el nombre del presidente Reagan por admiración materna, se ha convertido en el nuevo Diego Armando Maradona. Es probable que el actual seleccionador nacional argentino pudiera prestarle al futbolista del Madrid una ayuda impagable. Maradona solía decir que él vivía en una casa por cuyo techo se filtraba el agua y que, cuando llovía, su madre tenía que mover una a una las camas para que sus hijos no acabaran literalmente empapados: "de repente me pegaron una patada hacia el cielo; miré a la izquierda y no había nadie, luego miré hacia la derecha y tampoco. Estaba absolutamente sólo". Maradona fue durante siete años el monarca absoluto de una ciudad olvidada que tenía un equipo olvidado que jamás había ganado la Liga desde el año 1926. La gran ventaja con la que cuenta Ronaldo es que él llega a un equipo que lo ha ganado todo varias veces, pero su presión será la de Diego. Esperemos que el Real Madrid sepa gestionarla bien.
A continuación