El penúltimo raulista vivo

De lo que sí se puede ir y de lo que no

Es curioso pero, a pesar de su tempranera eliminación de la Champions League, el fútbol europeo y mundial sigue girando alrededor del Real Madrid. Así lo certifican, por ejemplo, las declaraciones de la reputada filósofa catalana Magda Oranich, quien, con el cadáver deportivo de su enemigo todavía caliente en el suelo, no dudó lo más mínimo en pegarle una patada en el hígado y otra más en la boca al afirmar, con ese seny que ha caracterizado históricamente a todos los directivos culés, (ahí están, sin ir más lejos, los casos palmarios de Núñez, Gaspart y Laporta, tres hombres profundamente equilibrados y respetuosos) que "no se puede ir de chulo por la vida". No se puede ir de chulo por la vida, no, pero sin embargo sí se puede ir tranquilamente de secesionista, consentir que unos individuos utilicen tu propio estadio para promover unos ficticios Países Catalanes, cantar a los cuatro vientos que Cataluña es un país entre España y Francia o publicitar la República Independiente del Barça.

No se puede ir de chulo por la vida pero sí se puede decir que los españoles somos unos chorizos por el simple hecho de serlo, espiar a todos los vicepresidentes y hacer oídos sordos y mirar hacia otro lado cuando uno de tus futbolistas deja escrito que un atentado de ETA supuso que la persona asesinada batiera el récord mundial de salto de altura. Que un jugador del Real Madrid diga, en el transcurso de una entrevista mucho más larga, que se va a ganar un partido por 3-0 es un pecado mortal; afirmar que uno está "tritranquilo" o quedarse en calzoncillos en un aeropuerto, teatralizando el ya famosísimo y profundamente hortera "¡pero usted no sabe con quién está hablando!", es una bromita que no hay por qué tener en cuenta. Meterle presión a un equipo francés de cara al partido de vuelta en el estadio Santiago Bernabéu constituye una ofensa nacional; salir en rueda de prensa diciendo que no se reconoce el liderato del Madrid en la Liga es algo normal.

Yo creo que sí se puede ir de chulo por la vida, pero, como para todo, incluso para eso hay que tener clase y categoría. Por ejemplo: Dani Alves, -quien, por cierto, estuvo a puntito de "equivocarse" fichando por el Real y, según testigos presenciales, ni comía, ni bebía ni dormía pensando en la posibilidad de vestir de blanco madridista- no puede salir ahora diciendo que Kaká se ha equivocado de equipo y que tendría que haberse ido al Barcelona. Entiendo que Alves esté quemado por no haber venido al Madrid y que le sentara muy mal que al Real (y al Chelsea del millonario Abramovich por cierto) le echaran para atrás los 32 millones de euros que Del Nido pedía por él; Laporta, el hombre cuya filosofía es la cantera, sí los pagó sin pestañear y ahora, en justa compensación, uno ha de aullar imitando al perrito de la Deutsche Grammophon no vaya a ser que alguien piense que no muestra suficiente agradecimiento hacia el amo. Sí se puede ir de Pichi por la vida, pero para eso hace falta algo más que un título regalado de Sir; Ferguson dijo que el Real Madrid, como club del general Franco, estaba acostumbrado, antes de que la democracia llegara a España, a conseguir a quien quería. Pues no tienes más que ver, Alejandrito, dónde estaba ayer Cristiano y dónde está hoy. Con Zapatero, reconocido culé, en La Moncloa. Y con Franco muerto desde hace 35 años. Y es que no hay una chicuela que no quiera ser su amiga de un seguro servidor. Chimpón.
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