El penúltimo raulista vivo

De dónde venimos y hacia dónde iremos cuando al fin vayamos...

Ya lo dijo Carvalho, que viene a ser algo así como el ahijado futbolístico de Mourinho: "es más importante no encajar un gol que marcar cuatro". Más claro el agua. Dicho y hecho;: en cinco partidos de Liga su Real Madrid ha recibido un gol y ha marcado seis, uno menos que Villarreal y Sevilla con un partido menos disputado, dos menos que Atlético y Athletic, tres menos que Málaga y Valencia y, lo que es más preocupante, tres menos que el Barcelona. El Madrid, de acuerdo, es el equipo menos goleado de Primera División, pero ya convinimos en su día que eso no era del agrado de la afición blanca. A los madridistas les gusta que su equipo esté tanto tiempo en el terreno de su rival como en el suyo propio, incluso más, y, del mal el menos, acepta de mejor grado un partido de ida y vuelta que uno en el que se aburra Casillas.

Esa es, en apariencia y sin la profundidad que a buen seguro requiere el trabajo y esfuerzo diarios del entrenador, la mayor conquista de Mourinho hasta la fecha: que Iker pueda reflexionar acerca del sentido de la vida, de dónde venimos y hacia dónde iremos cuando nos vayamos, mientras sus diez compañeros de campo intentan infructuosamente batir la portería rival. Ya quedó dicho mil veces y escrito otras dos mil que si algo define a Mourinho como entrenador es la palabra "éxito"; el portugués sabe cómo hacer campeones a todos sus equipos porque ha ido perfeccionando su propio método a lo largo de los años, y no puede decirse que su escuela haya sido de segundo nivel sino todo lo contrario: Oporto, Chelsea, Inter... Pero aquí el doctorado honoris causa se lo van a pasar por el arco del triunfo como el Madrid no empiece a funcionar a la voz de ya.

José, que no tiene miedo, piensa que los aficionados y periodistas nos distraemos en exceso con eso del espéctaculo cuando el show no tiene nada que ver con la organización, que es lo que él mejor trabaja sin duda. Los equipos de Mourinho son organizados, eso es cierto, y a veces hasta divertidos, pero aquí no quieren organización sino emoción y esa, en líneas generales, la sigue transmitiendo el máximo rival histórico de su club. Mourinho tiene tiempo (cuatro años) pero el Real Madrid como institución no lo tiene y ese es un verdadero problema, el mayor de todos. Por lo que pudo apreciarse ayer ante el Levante el Real sigue siendo un equipo partido en dos, lento y por lo tanto predecible y con una alarmante pólvora mojada. Y sí, se han perdido cuatro puntos en sendos bodrios que a mí se me antojan fundamentales para quitarle la Liga al mejor equipo de fútbol del mundo. 

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