El penúltimo raulista vivo

¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?

¡Qué fácil es defender a Raúl y qué difícil es hacerlo con Robinho!... Estoy seguro de que, si ahora mismo realizáramos una encuesta a pie de calle entre socios y aficionados madridistas, una inmensa mayoría de ellos se inclinaría por dejar al jugador en la grada aunque eso le supusiera al club un notable perjuicio económico. Cuando el tendido del 7 del estadio Santiago Bernabéu, que por cierto suele ser el campo al completo, te pilla ojeriza ya puedes ser el mismísimo Diego Maradona que te va a dar exactamente igual. Y, aunque esto me suponga que Ribeiro no me invite de vacaciones a Río, siento mucho tener que comunicarles a los señores lectores de este blog que, por muy pronto que se levante y muy tarde que se acueste, Robinho no será jamás Maradona ni por asomo y, aunque le queda mucha carrera deportiva por delante, vaticino aquí y ahora que nunca logrará convertirse tampoco en el mejor futbolista del mundo: le faltan cosas y le sobran otras.

Pero, tal y como yo creí entender la primera vez que la leí en El Tirachinas, aunque la nota hecha pública por el Real Madrid nada más conocer las declaraciones de Robinho pidiendo clarísimamente su salida del club remitía oficialmente a la cláusula de rescisión del futbolista, (150 millones de euros) sin embargo extraoficialmente estaba invitando a la negociación con el Chelsea al afirmar eso de que ellos nunca retendrían a un jugador en contra de su voluntad. No sé si los aficionados del Manchester United podrán perdonarle algún día a Cristiano Ronaldo el feo que les hizo, lo que sí creo saber es que en la relación de los seguidores merengues y Robinho no habrá vuelta atrás, y además por todas las señales que lanza el jugador da la impresión de que tanto a él como a su entorno más cercano les importa exactamente lo mismo que un bledo que así sea siempre y cuando el millonario ruso traiga la tela en la maleta.

Me sigue pareciendo mentira que el club de fútbol más poderoso del mundo siga bailando al son que marcan los otros. Agotados los plazos con Ronaldo, pese a que Calderón dijo que todo seguía igual, ahora siguen haciendo lo propio con Robinho. Y aquí, tal y como yo lo veo, sólo existen tres salidas: o mandas a Ribeiro al carajo, o mandas a Robinho a la grada, o negocias con Abramovich. Son tan torpes que harán esto último y, ya a la desesperada, tendrán que quedarse con el dinero y apaleados por un chisgarabís al que no se le conocen tres partidos buenos seguidos a lo largo de las tres últimas temporadas. El otro día era Milito, ayer Villa y hoy ya suena hasta el bueno de Cazorla. En cuanto a Mijatovic, créanme que si Paco Lobatón siguiera haciendo aquel programa en el que se ponía tras la pista de personas desaparecidas me pondría en contacto con él. ¿Dónde está? ¿Qué hace? ¿Cómo le va la vida? ¿Sigue siendo director deportivo del Real Madrid? ¿Lo ha sido realmente alguna vez? ¿Qué piensa de Ronaldo? ¿Y de Robinho? ¿Recomendó él a Milito? ¿Fue sugerencia de Calderón? ¿Qué le parece que ahora suene Cazorla? ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?
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