El penúltimo raulista vivo

De Ali a Obama (y II)

A diferencia de Ali, que era un verdadero showman, Patterson borraba de su cara cualquier atisbo de una sonrisa cuando hablaba del combate:

"Incluso he considerado la posibilidad de que se produzca un intento de asesinato de Cassius Clay mientras la pelea esté en marcha. Si el difunto presidente Kennedy puede ser asesinado, no debería resultar demasiado difícil matar a Clay, porque no es, ni con mucho, tan importante como nuestro presidente. Supongamos que alguien tratara de asesinar a Clay durante la pelea. No estoy de broma. Los boxeadores nos movemos con mucha rapidez y, si hay un tiro, existe la posibilidad de que yo me coloque en el punto de mira y me convierta en víctima, en lugar de Clay. Si la posibilidad de asesinato se me ha pasado a mí por la cabeza, estoy seguro de que a Clay tiene que habérsele ocurrido también".

La sugerencia de que resultaba imposible ser norteamericano y Musulmán Negro al mismo tiempo, despertó del todo a Ali:

"Patterson dice que va a devolverle el título a Norteamérica. Quien no crea que el título ya está en Norteamérica, lo único que tiene que hacer es comprobar a quién le pago mis impuestos. Yo soy norteamericano. Y él es un sordomudo que se hace pasar por negro y que necesita una buena azotaina. Tengo intención de castigarlo por las cosas que ha dicho, de hacerle daño. El tipo ha escogido el peor momento para hablar, dirigiéndose además al hombre menos adecuado. Cuando habla de mí, Floyd se sitúa en un lugar universal. No viene a cuento pensar que los Musulmanes tienen el título, como no vendría a cuento pensar que lo tienen los baptistas, aunque lo tuvieron cuando Joe Louis era campeón. ¿Piensa que voy a ser tan ignorante como para atacar su religión? Con la cantidad de amigos que tengo de todas las razas. Yo me comporto de un modo mucho más norteamericano que él. ¿Por qué voy a permitir que un negro viejo me tome el pelo?"

La pelea fue dura de ver. Toni Morrison definió a Ali como un "hermoso guerrero" que reflejaba una nueva postura para los negros: "No me gusta el boxeo, pero él era una cosa aparte. Su gracia resultaba casi abrumadora". Ali no paró de hablar durante todo el combate: "¡Venga americano! ¡Venga, americano blanco!"... "¡Esto no es una pelea! ¡Que me traigan un rival!"... En el undécimo asalto, Harry Krause se disponía a detener el combate, pero Patterson no se lo permitió...

"Yo quería caer con algo digno de un K.O., pero en el undécimo asalto Ali daba por dar. Luego, en el duodécimo, le entró como una especie de frenesí y empezó a pegarme golpes por todas partes, por un lado, por otro, por el de más allá. Empezaron a caerme manos en la cabeza y entonces me ocurrió una cosa muy extraña. Me invadió una sensación de felicidad. Así que cuando Ali empezó a colocarme esos golpes, yo me sentía tan grogui como feliz. Pero entonces se interpuso el juez árbitro para separarnos y detener los golpes. Yo me vuelvo al árbitro y le digo que no con la cabeza, y le grito "¡'No, no!". Mucha gente pensó que protestaba su decisión de parar la pelea, pero no era eso, le protestaba por haber interrumpido los golpes. Quería que me metiese una mano verdaderamente fuerte. Quería terminar con un gran golpe, para caerme".

"Floyd", dijo Ali, "tendrían que cargarte de honores y medallas por lo que has tenido que pasar. Un chico norteamericano, honrado a carta cabal, luchando por Norteamérica. Esas estrellas de cine que tienes detrás deberían poner todo de su parte para que no tuvieras que volver a trabajar en tu vida. Sería una vergüenza para el gobierno que terminaras malviviendo en algún lado".

Tres meses después de haber derrotado a Patterson empezó su combate con el gobierno de los Estados Unidos. Pero esa es otra historia...

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