El penúltimo raulista vivo

Cuestión de carácter

Con el gol de Varela que supone el 3-2 para Portugal ante Dinamarca, Cristiano se desploma sobre el césped, cae roto al suelo, desintegrado; sabe que no ha estado bien y, en su fuero interno, se siente responsable único y directo de lo malo que pueda ocurrirle a su selección y, por ende, a un país entero. Algo similar le sucedió en el Manchester United, y en el Real Madrid, puede que porque se encuentre más arropado, se le ha notado menos. Curioso: Cristiano, que lo ha ganado casi todo y que lo posee casi todo, se sigue echando Portugal y el Madrid a sus espaldas, que salta a la vista que son anchas pero no tanto. Y, en una sociedad desnortada como la nuestra, y en una España más necesitada de un rescate moral que financiero, el hecho de que un megacrack se tome demasiado en serio su trabajo es, claro, motivo de befa. Pues yo los quiero como éste.

Anoche le preguntaron a Cristiano por los gritos de "¡Messi, Messi, Messi!" que cuatro indocumentados volvieron a gritarle tras uno de sus fallos, y Cristiano respondió a la gallega preguntándole al periodista si él sabía dónde estaba Messi a estas alturas de la Copa América del año anterior. La respuesta del 9, por lo demás muy ronaldista, ha vuelto a ser motivo de sesudo análisis por parte del periodismo deportivo español que ha regañado al jugador y le ha mandado a la cama sin postre. Pero esto es como la fábula de la rana y el escorpión: el escorpión le pide a la rana que le cruce al otro lado del río, pero la rana, que no se fía, le explica que no puede porque sabe que le picará con su aguijón de veneno letal; el escorpión razona con la rana: "¿No te das cuenta de que si te pico, tú te hundirás y moriremos los dos?"... Convencida, la rana sube al escorpión y, cuando están a mitad del río, éste efectivamente la pica: "¿Qué has hecho?", pregunta la rana, "ahora yo moriré y tú te ahogarás"; a lo que el escorpión responde: "Cuestión de carácter".

Por muchos azotes que le demos y por muchas veces que le dejemos sin el arroz con leche que borda su señora madre, Cristiano Ronaldo continuará comportándose como Cristiano Ronaldo y no como otro distinto a él. Lo bueno, y lo malo, de Ronaldo es que, siendo como es uno de los mejores jugadores del mundo, continúa entendiendo el fútbol como cuando jugaba con sus amigos en el patio del colegio y soñaba con ser el mejor. Es su carácter, el suyo propio, y a mí, qué quieren que yo les diga, me gusta; me gusta que un futbolista como éste se muestre tal y como es, desprovisto de maquillajes, sincero, espontáneo. Cristiano es Cristiano y otros son otros, pero lo cierto es que hay pocos jugadores en el mundo capaces de marcar 46 goles en Liga con su equipo. Y es gracias a su carácter que los ha logrado. Esa, y no otra, es la cuestión...

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